Devocional Cielos Abiertos,  Devocionales

SE AGRADECIDO

Memoriza:“Que todoBendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.” Salmos 103:2

Lee: Lucas 17:11 – 19

Diez leprosos son limpiados

11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos

13 y alzaron la voz, diciendo: !!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,

16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?

18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

BIBLIA EN UN AÑO: Job 37 – 38

MENSAJE

Una de las expectativas del Dios Todopoderoso es la apreciación de Sus hijos por las numerosas bendiciones que Él les otorga. Desafortunadamente, los humanos, de generación en generación, han sido desagradecidos. Se olvidan que la bondad de Dios tan pronto como reciben Sus bendiciones y empiezan a hablar en contra de Aquel que ama sus almas. Santiago 1:13 – 14 dice;

"Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido."

Después de que el Señor Jesús sanara a los diez leprosos, Él esperaba que ellos volvieran y le dijeran “Gloria a Dios en las alturas”. Para Su sorpresa sin embargo, solo uno de los diez volvió, y Él preguntó “… ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?”

La ingratitud es un acto de robo en contra de Dios. El gran peligro de la ingratitud es dar la gloria que le pertenece a Dios a alguien o algo más. Esto es idolatría práctica, que pueda ser castigada por la eternidad. Además, es peligroso no ser agradecido porque tu gozo no puede estar completo si no eres agradecido. La única persona que podemos considerar que obtuvo plenitud de gozo de esos diez leprosos es el que volvió para dar la gloria a Dios. Jesús entonces coronó su sanidad diciéndole “…Levántate, vete; tu fe te ha salvado.” (Lucas 17:19).

Pero debemos de tener en cuenta que, la primera forma de mostrar gratitud a Dios es aceptar Su oferta de salvación que parece gratuita pero costó la vida del hijo inocente del Dios viviente. Debemos abrazar esta oferta con toda gratitud.

De hecho, nuestra aceptación del señorío de Jesucristo sobre nuestras vidas es la forma más profunda de gratitud que podemos expresar a Dios. El Señor te bendiga hoy al hacer esto, en el poderoso nombre de Jesús. Si tú ya te has sometido a Su señorío, empieza a contar tus bendiciones y dale gracias de todo corazón.

PUNTO DE ORACIÓN: Padre, te doy gracias por la salvación de mi alma a través de Cristo mi Señor. Ayúdame a vivir conforme a Sus enseñanzas para la gloria de Tu Santo Nombre.