ÉL HABLA PAZ (2)

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PARA MEMORIZAR: Y que la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la cual asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. – Colosenses 3:15

LECTURA: Marcos 4:35-41

35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.

36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba en la barca; y había también con él otras barcas.

37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?

BIBLIA EN UN AÑO: Hageo 1-2

MENSAJE

Las tormentas pueden presentarse de diversas formas y con distintos grados de intensidad. Recuerdo un incidente ocurrido hace algunos años, cuando viajaba en avión de Lagos a Londres. Cuando estábamos a punto de aterrizar en el aeropuerto de Heathrow, el capitán nos informó que había un problema con la puerta de la bodega de la aeronave; todos entendimos que esto significaba que el tren de aterrizaje no funcionaría y que, en esencia, el piloto tendría que realizar un aterrizaje forzoso. En ese momento se desató una tormenta dentro del avión, pues a mi alrededor estallaron la confusión y el caos total. Aquel día descubrí que la gente rica no quiere morir. Recuerdo haber visto a un hombre muy adinerado en la cabina de primera clase que llevaba un bastón con incrustaciones de diamantes en la empuñadura. Desde que salimos de Lagos, se levantaba y fingía ir al baño de vez en cuando para mostrar a todos su costoso bastón. Sin embargo, cuando escuchó el anuncio del capitán, realmente necesitó usar el baño.

Les aseguro que, incluso si uno está ungido, siente temor si le dicen que su avión no puede aterrizar. Por eso, me volví a Dios y le dije: «Papá, emprendí este viaje para hacer Tu obra. Cuando me despedí de mi familia antes de partir, no me dijiste que sería la última vez que los vería». Entonces Él respondió: «No te preocupes, hijo. Solo estoy retrasando el aterrizaje del avión porque, en cuanto aterrices, la gente no te dejará descansar, y necesito hablar contigo primero». La palabra de Dios trajo paz a mi corazón, y el avión siguió dando vueltas sobre el aeropuerto mientras Dios me hablaba. Cuando Él terminó de hablarme, la puerta averiada se abrió y el avión pudo realizar un aterrizaje normal. A pesar de lo difícil de la situación, yo estaba en paz porque Dios me había hablado.

Cuando tienes una relación íntima con el Príncipe de Paz, no te inquietan las cosas que perturban a los demás. No correrás desesperadamente ante la menor señal de problemas, porque Su palabra traerá paz a tu corazón. Por terrible que sea una situación, siempre es posible hallar paz en la palabra de Dios. Acude a Su palabra en esos momentos; ella mantendrá tu corazón en paz y transformará las cosas para bien.

REFLEXIÓN: ¿Tienes una relación íntima con el Príncipe de Paz?

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Amén