NO ORES MAL

MEMORIZA: Pedís y no recibís, porque pedís mal, para consumirlo en vuestras concupiscencias. – Santiago 4:3

LECTURA BÍBLICA: Santiago 4:1-3

1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No vienen de aquí, incluso de vuestras concupiscencias que luchan en vuestros miembros?

2 Codiciáis y no tenéis; matáis y deseais tener, y no podéis obtener; peleáis y peleáis, y no tenéis, porque no pedís.

3 Pedís y no recibís, porque pedís mal, para consumirlo en vuestras concupiscencias.

BIBLIA EN UN AÑO: Marcos 14:51-72, Deuteronomio 23-25

MENSAJE

La oración es un medio de comunicarse con Dios. También es un arma muy poderosa de guerra espiritual. En la antigüedad, las oraciones sencillas de hombres y mujeres con corazones genuinos provocaban grandes milagros y el mover de Dios en diferentes partes del mundo.

La oración es una plataforma a través de la cual las imposibilidades pueden volverse posibles, pero hoy muchas oraciones quedan sin respuesta porque no están en línea con la voluntad de Dios. El versículo para memorizar de hoy proporciona otra razón para la oración sin respuesta: la lujuria. Las oraciones ofrecidas para satisfacer los deseos, las ambiciones personales, oprimir al prójimo, etc., no serán contestadas por Dios.

Debes asegurarte de que tus peticiones de oración se alineen con la Palabra de Dios y Su voluntad. Debe examinar la motivación detrás de su solicitud respondiendo honestamente las siguientes preguntas: ¿Lo que estoy pidiendo traerá gloria a Dios? ¿Hará avanzar el Reino de Dios en la tierra? ¿Atraerá a la gente hacia Jesús o hacia mí? Si sus respuestas a estas preguntas son “No”, es posible que sus oraciones no obtengan respuesta. Oro para que mi papá te enseñe cómo orar de la manera correcta, en el nombre de Jesús.

PUNTO CLAVE: Si las respuestas a sus oraciones se retrasan, verifique su motivo.

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Comparte el Devocional de los Cielos Abiertos, en tus redes sociales. Al hacerlo, que el Cielo honre todas tus peticiones, incluidas las que aún están pendientes, con respuestas divinas desde lo alto, en el poderoso nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Amén