OJOS QUE VEN III

MEMORIZA: « alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos» EFESIOS 1:18

LEE: 2 REYES 6:8 – 23

Eliseo y los sirios

Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. 10 Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse.

11 Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? 12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. 13 Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán. 14 Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad.

15 Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? 16 Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 18 Y luego que los sirios descendieron a él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo. 19 Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los guio a Samaria.

20 Y cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de estos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y se hallaban en medio de Samaria. 21 Cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo a Eliseo: ¿Los mataré, padre mío? 22 Él le respondió: No los mates. ¿Matarías tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus señores. 23 Entonces se les preparó una gran comida; y cuando habían comido y bebido, los envió, y ellos se volvieron a su señor. Y nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel.

BIBLIA EN UN AÑO: SALMOS 134 – 140

MENSAJE

En la lectura Bíblica de hoy, Eliseo estaba en Israel, pero él podía escuchar lo que el Rey de Siria estaba planeando muy lejos de donde él estaba, en su alcoba.

Como resultado, todas las batallas del rey en contra de Israel fallaron. El rey sirio estaba muy preocupado por eso, así que envió a un ejército a capturar al profeta. No se le ocurrió que la persona que podía escuchar las cosas que él estaba planeando en su habitación debía tener un respaldo espiritual importante.

Cuando el siervo de Eliseo vieron al ejército que había sido enviado para arrestar a su señor, él se alteró y corrío a Eliso temblando de miedo. Él solo podía ver la tropa de soldados sirios que rodeaban la casa de su señor, pero no podía ver los caballos. carros de fuego de los ejércitos angelicales que les rodeaban.

Para tranquilizar a su sirviente, Eliseo oró, «Señor, abre sus ojos para que pueda ver» (2 Reyes 6:17). Estoy seguro de que en cuanto los ojos del siervo fueron abiertos y vio el poderoso ejército que les rodeaba, su miedo desapareció.

Lo que ves siempre afectará como respondes a las situaciones. Si todo lo que puedes ver es lo que está sucediendo en el reino de lo natural, te sentirás amenazado por los desafíos, como el siervo de Eliseo.

Vivirás continuamente en miedo hasta que tus ojos sean abiertos para ver que Dios está preparando una mesa delante de ti en presencia de tus enemigos (Salmos 23:5).

No tienes que tener miedo del diablo porque Aquel que está en ti es más grande que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). No tiembles en presencia de aquel que debería temblar cuando te ve.

1 Pedro 5:8 dice que él anda como león rugiente, buscando a quién devorar. Por lo general, los leones prefieren atacar a presas débiles; por tanto, si te consideras débil y vulnerable, el diablo podría sentirse animado a atacarte. Sin embargo, si comprendes el poder de Aquel que vive en ti, él se mantendrá alejado de ti.

Hijo de Dios, ¿te ves a ti mismo como alguien tan fuerte que ningún problema puede vencerte, o entras en pánico al enfrentarte a desafíos? Oro para que tus ojos se abran de ahora en adelante, a fin de que veas el poder que te respalda como hijo de Dios y dejes de temer a los desafíos que se presenten en tu camino.

PUNTO DE ORACIÓN: Cuando tienes ojos que ven, no tienes miedo de ningún desafío que traiga la vida.

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Amén