MEMORIZA: «Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.» MATEO 21:21
LEE: MATEO 17:19 – 20
19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
BIBLIA EN UN AÑO: EZRA 1 – 4
MENSAJE
Hebreos 4:12 dice que la palabra de Dios está viva, es poderosa y más afilada que una espada de doble filo.
También, Juan 1:1 – 3, nos dice que todas las cosas fueron creados por medio de la palabra de Dios. Aun con lo poderosa que es la palabra, si se declara con incredulidad, no puede producir los resultados que se esperan.
En 1 Juan 4:4, está escrito que más grande es Aquel que está en ti que el que está en el mundo. Dios vive dentro de ti, y Él es más grande que cualquier problema o desafío que el mundo pueda poner en tu camino. Esta es la verdad absoluta sobre ti; estás por encima de la pobreza y la destrucción porque el poder de Dios reside dentro de ti, y tu puedes aprovecharlo para someter las situaciones negativas. Aún con esto, la incredulidad puede dificultar que el poder de Dios fluya a través de Su palabra en tu boca.
Es posible ser Cristiano y estar atormentado por el espíritu de la duda y la incredulidad. Lo que hace éste espíritu es que socava el poder de la palabra de Dios en tu corazón y te hace sentir que la palabra de Dios es algo ordinario. También te hace empezar a pensar que la palabra de Dios no es cierta, llenando tu corazón así, de incertidumbre. Si el espíritu de duda e incredulidad te está atormentando, oro para que te deje en paz ahora mismo, en el nombre de Jesús.
Jesús resucitó a la hija de Jairo en Marcos 5:35 – 43 con Su palabra. Cuando Él llego a la casa, echó a todos aquellos que estaban llorando y ordenó a la niña muerta que se levantara. Pedro siguió el mismo ejemplo cuando Dios le usó para resucitar a Dorcas en Hechos 9:36 – 42; él echó a los que se lamentaban fuera de la casa y ordenó que la mujer muerta que se levantara.
No hay límite para lo que puedes conseguir cuando proclamas la palabra de Dios en fe. Como Jesús dijo en la lectura Bíblica de hoy. nada será imposible para ti si declaras la palabra de Dios en fe y sin duda o incredulidad.
Dios quiere que creas en Su palabra y que actúes conforme a ella. Él quiere que vayas a los sitios donde hay casos sin esperanza, para que Él pueda mostrar al mundo a través de ti, que aún hay esperanza. él quiere usarte poderosamente y hacer brillar Su luz a través de ti para que Él sea glorificado (Mateo 5:16).
Sin embargo, debes de aprender a confiar en su palabra por completo y proclamarla con valentía sobre toda situación en la que te encuentres. Que tu seas un conductor del gran poder de Dios dondequiera que vayas de ahora en adelante, en el nombre de Jesús.
PUNTO CLAVE: La duda y la incredulidad socavan el poder de la palabra de Dios, haciéndola ineficaz en la boca de un Cristiano.
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VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Mateo 21:21
“Jesús les respondió: De cierto os digo que si tenéis fe y no dudáis, no solo haréis esto que se hizo con la higuera, sino también si decís a este monte: Quítate de aquí y échate en el mar, se hará.”
Este versículo revela el extraordinario potencial de las palabras llenas de fe. Jesús no dice “si oráis por el monte” ni “si le pedís a Dios que quite el monte”. Dice: “si decís a este monte: Quítate de aquí”. Vuestras palabras, cuando están respaldadas por una fe inquebrantable, tienen un poder transformador. El monte no es una metáfora de un problema menor; es un monte. Jesús afirma que ningún obstáculo es demasiado grande cuando la fe habla.
LECTURA BÍBLICA: Mateo 17:19-20
“Entonces los discípulos se acercaron a Jesús aparte y le preguntaron: ¿Por qué no pudimos expulsarlo? Jesús les respondió: Por vuestra falta de fe. Porque de cierto os digo que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: «Pásate de aquí allá», y se pasará; y nada os será imposible.”
Este pasaje sigue al caso de los discípulos que no pudieron expulsar un demonio de un niño. Habían recibido autoridad para expulsar demonios, pero en este caso, fallaron. Cuando le preguntaron a Jesús por qué, les dio una respuesta de una sola palabra: incredulidad. No falta de autoridad, ni falta de poder, ni falta de técnica: incredulidad. Luego explicó que incluso una fe tan pequeña como un grano de mostaza (la más diminuta de las semillas) es suficiente para mover montañas. El problema no era la magnitud de su fe, sino la presencia de la incredulidad.
El poder de la Palabra de Dios frente al problema de la incredulidad
En la reflexión de hoy, el pastor E.A. Adeboye (Daddy Adeboye) aborda una de las barreras más importantes para experimentar el poder de Dios: la incredulidad. La Palabra de Dios es viva, poderosa y más cortante que cualquier espada de doble filo. Todas las cosas fueron creadas por la Palabra de Dios. Pero cuando esa misma Palabra se pronuncia con incredulidad, no se puede esperar que produzca resultados. La fe activa la Palabra; la incredulidad la neutraliza.
El espíritu de duda e incredulidad
Esta reflexión identifica a un enemigo espiritual que muchos creyentes no reconocen: el espíritu de duda e incredulidad. Este espíritu no solo causa incertidumbre intelectual, sino que socava activamente el poder de la Palabra de Dios en tu corazón.
Lo que hace este espíritu:
- Te hace sentir que la Palabra de Dios es algo común, un libro más, una simple colección de dichos antiguos.
- Te hace empezar a pensar que la palabra de Dios no es verdad, que las promesas son exageradas, que los milagros solo ocurrieron en tiempos bíblicos.
- Llena tu corazón de incertidumbre: no estás seguro de si Dios realmente cumplirá lo que prometió.
- Socava el poder de la palabra de Dios en tu boca, de modo que incluso cuando recitas las Escrituras, suenan débiles e ineficaces.
La oración devocional dice: «Si el espíritu de duda e incredulidad te atormenta, ruego que te abandone ahora mismo, en el nombre de Jesús».
El poder que reside en ti
La oración devocional nos recuerda 1 Juan 4:4: «Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo».
Dios vive dentro de ti. El mismo poder que resucitó a Jesús de entre los muertos mora en tu cuerpo mortal. No eres una persona común. No eres débil. No estás a merced de tus circunstancias.
- Esta es la verdad absoluta sobre ti:
- Estás por encima de la pobreza.
- Estás por encima de la destrucción.
Estás por encima de cualquier problema que el mundo pueda presentarte.
¿Por qué? No porque seas fuerte, sino porque el poder de Dios reside en ti. Y puedes usar ese poder para vencer las situaciones negativas. Puedes hablar a las montañas y se moverán. Puedes ordenar a los demonios y huirán. Puedes declarar sanación y la enfermedad desaparecerá.
Pero la incredulidad bloquea el flujo. Tu fe es el interruptor que activa el poder. La incredulidad es el interruptor que lo apaga.
El patrón del mandato lleno de fe
El devocional señala dos ejemplos de palabras llenas de fe que producen resultados milagrosos:
Jesús resucitando a la hija de Jairo (Marcos 5:35-43):
- Llegó a la casa donde la gente lloraba y se lamentaba.
- Expulsó a los dolientes, las voces de la incredulidad y la desesperación.
- Llevó a los padres y a sus discípulos a la habitación.
Simplemente dijo: «Talitha cumi» (Muchacha, te digo, levántate). - La muchacha muerta se levantó al instante.
Pedro resucitando a Dorcas (Hechos 9:36-42):
- Siguió el mismo patrón.
- Despidió a los dolientes de la habitación.
- Se arrodilló y oró.
- Se volvió hacia el cuerpo y dijo: «Tabita, levántate».
- Ella abrió los ojos y se incorporó.
Observen el patrón: Tanto Jesús como Pedro eliminaron la influencia de la incredulidad (los dolientes) antes de pronunciar la palabra de fe. Luego hablaron directamente a la situación, no a Dios sobre la situación, sino al cuerpo mismo. Ordenaron, no pidieron. Hablaron con autoridad.
La fe del grano de mostaza
Jesús dijo que una fe tan pequeña como un grano de mostaza es suficiente para mover montañas. Esto es alentador porque significa que no necesitas una fe «grande». Solo necesitas una fe genuina.
- Un grano de mostaza es diminuto, pero está vivo. Contiene vida.
- Un grano de mostaza crece hasta convertirse en una planta grande. No es estática, se expande.
- Una vez plantada, un grano de mostaza no puede ser ignorado. Dará frutos.
El problema no es el tamaño de tu fe, sino la presencia de la incredulidad. Incluso una pequeña fe, si es pura e inquebrantable, puede lograr lo imposible.
Cómo vencer la incredulidad
- Reconoce la incredulidad como un espíritu
La incredulidad no es solo una debilidad, es un enemigo espiritual. Tiene un origen. Se puede expulsar. Si luchas contra la duda crónica, ora específicamente: «Espíritu de duda e incredulidad, te ordeno que te vayas de mí en el nombre de Jesús». - Llena tu corazón con la Palabra de Dios
La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Cuanto más llenes tu corazón con las Escrituras, más se disipará la incredulidad. No puedes estar lleno de la Palabra de Dios y lleno de dudas al mismo tiempo. - Proclama la Palabra en voz alta
Jesús habló a la montaña. No solo lo pensó, sino que habló. Cuando proclamas la Palabra de Dios en voz alta, haces dos cosas: declaras la verdad sobre tu situación y silencias las mentiras del enemigo. - Aléjate de los que te afligen
Identifica las voces de la incredulidad en tu vida: personas que dudan constantemente, que se burlan de tu fe, que llenan tus oídos de miedo y negatividad. Limita tu contacto con ellas cuando estés librando una batalla de fe. - Actúa conforme a la Palabra
La fe sin obras está muerta (Santiago 2:26). Si dices creer en la palabra de Dios, actúa en consecuencia. Si dices que Dios sanará, deja de hablar como un enfermo. Si dices que Dios proveerá, deja de hablar como un mendigo. Tus acciones revelan tu verdadera fe.
El potencial ilimitado de las palabras llenas de fe
El devocional declara: «No hay límite para lo que puedes lograr cuando proclamas la palabra de Dios con fe».
- ¿Enfermedad? Proclama sanación.
- ¿Pobreza? Proclama provisión.
- ¿Matrimonio roto? Proclama restauración.
- ¿Hijos descarriados? Proclama liberación.
- ¿Sueños muertos? Proclama resurrección.
«Nada te será imposible si hablas la palabra de Dios con fe, sin dudar ni incredulidad».
Dios quiere usarte
El devocional termina con una comisión: Dios quiere que creas en su palabra y actúes conforme a ella. Quiere que vayas a lugares donde hay casos desesperados para que pueda mostrarle al mundo que aún hay esperanza, a través de ti.
- Quiere usarte poderosamente.
- Él quiere que su luz brille a través de ti.
- Él quiere ser glorificado por medio de tu fe.
Pero debes aprender a confiar plenamente en su palabra y proclamarla con valentía en cada situación que enfrentes.
Conclusión: Habla y verás cómo se mueven las montañas.
El espíritu de duda e incredulidad es un mentiroso. Te dice que la palabra de Dios no es verdad, que tu situación no tiene solución, que eres demasiado débil para marcar la diferencia.
No lo creas.
- La palabra de Dios es viva y poderosa.
- Mayor es el que está en ti que el que está en el mundo.
- Una fe tan pequeña como una semilla de mostaza puede mover montañas.
- Nada te será imposible.
Habla la palabra. Cree en la palabra. Actúa conforme a la palabra. Y verás cómo se mueven las montañas.
Ora así:
“Padre, te doy gracias por tu palabra viva y poderosa. Perdóname por las veces que he hablado tu palabra con incredulidad, dudando de que produciría resultados. Ordeno al espíritu de duda e incredulidad que me abandone ahora mismo, en el nombre de Jesús. Llena mi corazón de fe. Permíteme hablar tu palabra con valentía y autoridad. Creo que nada me será imposible cuando hablo con fe. Úsame como instrumento de tu gran poder. En el nombre de Jesús, Amén.”
Pasos a seguir:
- Identifica un obstáculo en tu vida: ¿Qué situación parece inamovible: salud, finanzas, relaciones, adicción? Escríbelo.
- Busca un versículo bíblico que se refiera a ese obstáculo: Busca en la Biblia una promesa que se aplique directamente a tu situación.
- Recita ese versículo en voz alta diariamente: No solo lo leas, decláralo. Di: “En el nombre de Jesús, le digo a este obstáculo: [nombre de la situación], ¡quítate de aquí y échate al mar!”
- Aleja a los que dudan de ti: Identifica las voces de incredulidad en tu vida. Limita tu exposición a ellas durante este tiempo de fe.
- Actúa conforme a tu fe: Haz algo hoy que demuestre que crees en la palabra de Dios, aunque te resulte incómodo o arriesgado. Tu acción fortalecerá tu fe.
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Amén