PROTEGIDO POR SU SANGRE

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MEMORIZA: « Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,» HEBREOS 10:19

LEE: ÉXODO 12:1 – 14

La Pascua

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año. 3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. 4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. 5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. 8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. 9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. 11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. 12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. 13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

BIBLIA EN UN AÑO: Marcos 4-5

MENSAJE

La sangre de Jesús es una de las muchas formas en que Dios protege a Sus hijos. En la lectura bíblica de hoy, Dios utilizó la sangre de corderos —que prefiguraba la sangre de Jesús— para salvar a los hijos de Israel de la plaga de muerte. Él les dijo: «Y la sangre os servirá de señal en las casas donde estéis; y al ver la sangre, pasaré de largo sobre vosotros…». El Salmo 116:8 nos dice que Dios libra nuestras almas de la muerte, nuestros ojos de las lágrimas y nuestros pies de caer. De no haber sido por la protección especial de Dios durante la pandemia de coronavirus en 2020, muchos de nosotros no estaríamos aquí hoy. Ciertamente, la sangre de Jesucristo nos protegió y libró nuestras almas de la muerte.

La sangre de Jesucristo también nos protege de los ataques demoníacos y nos otorga la victoria sobre el diablo y sus agentes. Apocalipsis 12:11 dice: «Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte». También somos protegidos de la ira y justificados por la sangre de Jesús (Romanos 5:9).

La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7 dice: «Pero si caminamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado». Efesios 1:7 también nos dice que tenemos redención y perdón de pecados mediante la sangre de Jesucristo. Esa sangre también nos concede acceso a Dios y nos da la valentía para entrar en el Lugar Santísimo, tal como vemos en el versículo para memorizar de hoy.

La sangre de Jesús también habla. Hebreos 12:24 dice: «y a Jesús, el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel». Oro para que, en el nombre que es sobre todo nombre, experimentes y disfrutes de las cosas mejores que la sangre de Jesús ha proclamado y sigue proclamando a tu favor, en el nombre de Jesús.

La sangre de Jesús no hablará por ti ni te protegerá si aún no le has aceptado como tu Señor y Salvador. Para ser salvo y estar protegido por la sangre de Jesús, debes confesar con tu boca que Él es el Señor y creer en tu corazón que Dios le levantó de los muertos (Romanos 10:9).

PUNTO CLAVE: La sangre de Jesús protege a los creyentes del mal, les da acceso a Dios y habla cosas maravillosas a su favor.

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Amén