SÉ SIEMPRE AGRADECIDO

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MEMORIZA: Para proclamar con voz de acción de gracias, y contar todas tus maravillas. – Salmo 26:7

LECTURA: Salmo 103:1-5

1 Bendice, alma mía, al Señor; y bendiga todo mi ser su santo nombre.

2 Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios:

3 Él es quien perdona todas tus iniquidades; quien sana todas tus dolencias;

4 Quien rescata del hoyo tu vida; quien te corona de favores y misericordias;

5 Quien sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila.

BIBLIA EN UN AÑO: Mateo 1-4

MENSAJE

Hace algún tiempo, fui a casa de un hombre para dirigir un programa. Era un evento nocturno y el dueño de la casa me pidió que pasara la noche allí al terminar, ya que era demasiado tarde para regresar a mi hogar. Accedí y, a la mañana siguiente, él me pidió que esperara a desayunar. Cuando llegó la hora de comer, apareció un cocinero y le preguntó a mi anfitrión qué deseaba desayunar. Tras un largo intercambio de opiniones, mi anfitrión finalmente decidió que desayunaría pan y huevos.

Luego, durante los minutos siguientes, se produjo otro intercambio, pues el cocinero le preguntó cómo quería que le prepararan los huevos —revueltos, escalfados o fritos— antes de decidirse finalmente por huevos cocidos. Después llegó el momento de otro debate: ¿cómo quería los huevos cocidos?, ¿duros o a medio cocer? Para entonces, habían pasado más de 25 minutos y yo ya tenía mucha hambre. Finalmente, el cocinero se dirigió a mí tras terminar con su jefe y me preguntó: «Señor, ¿qué va a comer usted?». Le dije que me sirviera cualquier cosa que tuviera. Me respondió que tenía pan y huevos, y le dije que estaba bien. Luego, me preguntó si quería una tortilla o tocino, cuántos huevos deseaba, y así sucesivamente. Le dije que cualquier cosa estaba bien, siempre y cuando fuera suficiente para saciar mi hambre. Tras todo aquello, pensé para mis adentros que, aunque no tenía dinero, al menos tenía buen apetito. Hijo de Dios, aunque tal vez aún no tengas todo lo que deseas en la vida, debes estar agradecido por las cosas que sí tienes.

Eclesiastés 6:9 dice que es mejor ver con los ojos que dejarse llevar por los deseos. Muchas personas no están agradecidas por lo que tienen porque viven obsesionadas con las cosas que desean. No valoran lo que pueden ver debido a sus deseos incontrolables.

Si Dios te ha dado el don de la vida, sé agradecido. Eclesiastés 9:4 dice que mientras uno está unido a todos los vivientes hay esperanza; pues mejor es perro vivo que león muerto. Mientras estés vivo, existe la esperanza de alcanzar aquello que anhelas. No te centres tanto en lo que desearías tener que olvides agradecer a Dios por todo lo que ya posees. Da gracias en todo (1 Tesalonicenses 5:18).

REFLEXIÓN: ¿Estás agradecido por las cosas que tienes?

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Amén