MEMORIZA: «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,» COLOSENSES 2:13
LEE: EFESIOS 2:1 – 6
Salvos por gracia
2 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
BIBLIA EN UN AÑO: PROVERBIOS 30 – 31
MENSAJE
Hace años visité una ciudad que tenía uno de los cementerios más grandes del mundo. Encima de cada tumba en ese cementerio, había un bloque de cemento y algunos residentes sin techo de esa ciudad vivían en. tiendas que habían sido construidas con esos bloques. Por esa razón, llamaban al cementerio «la ciudad de los muertos»
¿Sabías que la gente que no ha dado su vida a Cristo o que dice que lo ha hecho pero siguen entregándose al pecado, están viviendo en una ciudad espiritual de los muertos?
La lectura bíblica de hoy nos dice que en otro tiempo estábamos muertos en nuestros pecados y transgresiones, antes de que Jesús nos diera vida mediante Su muerte y resurrección. Él fue a la ciudad de los muertos y le arrebató a Satanás las llaves del infierno y de la muerte (Apocalipsis 1:18). Jesús murió para que nadie tuviera que experimentar el tormento de la muerte eterna. Si actualmente vives en la ciudad de los muertos, te ruego que escapes de allí ahora mismo aceptando a Jesús como tu Señor y Salvador antes de que sea demasiado tarde. Vuélvete a Él hoy, y Él cambiará tu domicilio de la ciudad de los muertos al Reino de Vida.
Si eres hijo de Dios, es tu responsabilidad predicar el evangelio a quienes no han entregado sus vidas a Jesucristo. No te ocupes tanto de tus propios asuntos que descuides la obra del Señor de dar testimonio a las almas perdidas. A veces, la bendición que deseas se encuentra oculta en tu obediencia al mandato del Señor de predicar el evangelio y hacer discípulos de todas las naciones.
Hace años, una mujer oraba a Dios pidiendo un esposo, y Dios le dijo: «Sal y gana almas. Tu esposo aún no forma parte de Mi familia». Ella obedeció y se centró en predicar a los perdidos.
Unos seis meses después, vino a verme y me dijo: «Papá, tengo un problema». Le pregunté cuál era el problema y respondió: «Uno de los conversos que acabo de ganar para Cristo dice que quiere casarse conmigo». Le aconsejé que orara al respecto y aceptara la propuesta si estaba convencida de que él era el indicado. Hoy en día, son una de las mejores parejas que conozco.
Si Dios te ha salvado de la ciudad de los muertos, no seas egoísta; tiende la mano a quienes aún viven allí para que también puedan unirse a ti en Su Reino de Vida.
PUNTO CLAVE: Es responsabilidad de todo cristiano dar testimonio a quienes aún viven en la ciudad de los muertos.
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Amén