MEMORIZA: «Mi alma espera al Señor más que los centinelas la mañana; sí, más que los centinelas la mañana.» SALMOS 130:6
LEE: JUAN 12:20 – 21
20 Entre los que habían subido a adorar en la fiesta, había algunos griegos;
21 estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron diciendo: «Señor, quisiéramos ver a Jesús».
BIBLIA EN UN AÑO: Proverbios 18-20
MENSAJE
«Una cosa he pedido al SEÑOR, y esa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR y para inquirir en su templo.» Salmos 27:4
En el versículo anterior y en muchas otras ocasiones en la Biblia, David expresó su deseo de habitar en la presencia de Dios. En el Salmo 63:1-2, expresó su anhelo de buscar a Dios de madrugada y de ver Su poder y Su gloria. En el versículo 6 del mismo capítulo, dijo que se acordaba de Dios en su lecho y meditaba en Él durante las vigilias de la noche. Asimismo, en el versículo a memorizar de hoy, afirmó que su alma esperaba al Señor más que aquellos que aguardan la llegada de la mañana.
Los centinelas siempre esperan con ansias el amanecer, momento en que quedan libres para descansar y relajarse; David comparó su intenso deseo por Dios con el anhelo que ellos sentían por la llegada del día.
¿Qué o a quién estás buscando? En la lectura bíblica de hoy, unos griegos fueron a adorar a la fiesta en Jerusalén y, al ver a Felipe, dijeron: «Señor, quisiéramos ver a Jesús». Si Dios te diera hoy un cheque en blanco, ¿qué pedirías?
¿Pedirás cosas que perecerán con el tiempo, o pedirás ver a Jesús? Las personas que buscan a Dios solo por cosas materiales nunca estarán verdaderamente satisfechas, porque tales cosas terminarán desapareciendo. Sin embargo, aquellos que buscan sinceramente a Dios y Su Reino siempre lo encuentran (Jeremías 29:13) y quedan verdaderamente satisfechos, pues todo lo demás que necesitan les es añadido (Mateo 6:33).
Dios siempre se acercará a quienes se acerquen a Él (Santiago 4:8); esto lo demostró claramente en su relación con David. ¿Quieres que Dios te ame de una manera especial? ¿Quieres Su presencia contigo en todo momento? Entonces, tu deseo más profundo debería ser agradarle siempre (1 Tesalonicenses 4:1) y crecer continuamente en el conocimiento de Él (Filipenses 3:10).
Hijo de Dios, ¿cuál es el clamor más profundo de tu corazón? ¿Qué te quita el sueño por las noches? ¿Piensas habitualmente en cómo acumular bienes materiales o en cómo conocer más a Dios? Aquello que anheles con hambre y sed determinará lo que recibirás; y como dice Mateo 5:6: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados». Oro para que busques verdaderamente el rostro de Dios y experimentes la belleza de Su santidad, en el nombre de Jesús.
REFLEXIÓN: ¿Cuál es el clamor más profundo de tu corazón: las cosas materiales o Jesús?
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Amén