NO DEJES DE APRENDER

MEMORIZA: «Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta.» SALMOS 107:9

LEE: HECHOS 18:24 – 28

Apolos predica en Éfeso

24 Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. 25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. 27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; 28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

BIBLIA EN UN AÑO: PROVERBIOS 1 – 3

MENSAJE

La lectura bíblica de hoy nos relata la historia de Apolos, un hombre instruido que vivía en Éfeso. Se le describía como un hombre elocuente y poderoso en las Escrituras. Si hubiera vivido en la actualidad, tal vez se le habría llamado obispo, apóstol o reverendo. Apolos estaba bien fundamentado en las Escrituras y tenía la valentía suficiente para enseñar a la gente en la sinagoga.

Sin embargo, cuando Aquila y Priscila llegaron a Éfeso, notaron algunas lagunas en sus conocimientos y lo llevaron aparte para enseñarle la Palabra de Dios con mayor exactitud. Apolos no fue soberbio ni menospreció lo que ellos le enseñaban; al contrario, los escuchó e incorporó sus enseñanzas a lo que ya sabía.

Como resultado, aquel hombre que comenzó siendo poderoso en las Escrituras terminó siendo capaz de convencer poderosamente a los judíos, mediante las mismas Escrituras, de que Jesús es el Cristo.

Apolos fue lo suficientemente humilde y receptivo como para aprender de los demás. ¿Eres tú receptivo a la enseñanza? ¿Eres lo suficientemente humilde para aprender de personas que quizás no sean tan populares, tan dadas a la oración o tan instruidas como tú?

Una de las mayores tragedias que una persona puede experimentar es dejar de aprender. Proverbios 1:5 dice: «El sabio oirá y aumentará su saber, y el entendido adquirirá consejo sabio». Tu sed de conocimiento determina tu nivel de crecimiento. Nunca debes llegar al punto de creer que sabes tanto que ya no puedes aprender nada más.

Cuando la viuda de 2 Reyes 4:1-8 comenzó a verter el aceite restante de su vasija en los recipientes que había pedido prestados, este siguió fluyendo hasta que no quedaron más vasijas vacías. Creo que el aceite habría seguido fluyendo si ella hubiera tenido más recipientes vacíos donde verterlo. Este es un claro ejemplo de lo que le sucede a cualquiera que cree estar lleno de conocimiento: tal persona deja de crecer.

Amado, siempre hay algo más que aprender. Por mucho que creas saber sobre las cosas de Dios, siempre habrá más de Él por descubrir. 2 Pedro 3:18 dice: «Antes bien, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…»

No permitas que lo que ya sabes te impida aprender lo que necesitas saber. Oro para que el Señor te siga revelando más de sí mismo, a medida que tú continúas buscando conocerlo cada vez más.

REFLEXIÓN: ¿Eres humilde y enseñable?

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Amén