MEMORIZA: «Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.» GÉNESIS 1:3
LEE: SALMOS 29:1 – 11
Poder y gloria de Jehová
Salmo de David.
1 Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos,
Dad a Jehová la gloria y el poder.
2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;
Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.(A)
3 Voz de Jehová sobre las aguas;
Truena el Dios de gloria,
Jehová sobre las muchas aguas.
4 Voz de Jehová con potencia;
Voz de Jehová con gloria.
5 Voz de Jehová que quebranta los cedros;
Quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
6 Los hizo saltar como becerros;
Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.
7 Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;
8 Voz de Jehová que hace temblar el desierto;
Hace temblar Jehová el desierto de Cades.
9 Voz de Jehová que desgaja las encinas,
Y desnuda los bosques;
En su templo todo proclama su gloria.
10 Jehová preside en el diluvio,
Y se sienta Jehová como rey para siempre.
11 Jehová dará poder a su pueblo;
Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
BIBLIA EN UN AÑO: EZRA 5 – 7
MENSAJE
En el versículo a memorizar de hoy Dios dijo, «Sea la luz», y fue la luz. Cuando Él ordenó que la luz existiera, él estaba declarando que la oscuridad debía de desaparecer, la tristeza debía dar paso al gozo, el estancamiento debía de dar paso a la promoción.
La palabra de Dios cambia las vidas y las situaciones. Cuando Su palabra viene a una persona, esa persona experimenta un gran cambio en todos los aspectos de su vida.
Salmos 29:4 dice que la voz de Dios es poderosa y llena de majestad. Cada vez que Dios habla, todas las criaturas en el cielo y en la tierra tiemblan para hacer Su voluntad.
Ya que sabemos lo poderosa que es la voz de Dios, debemos de tener cuidado con lo que Él dice sobre nosotros.
Debemos de tener cuidado y asegurarnos de que Él no pronuncia nada negativo sobre nosotros porque ciertamente sucederá. Debemos de asegurarnos también de que Él declara bendiciones sobre nosotros, porque cuando lo hace, éstas son irreversibles.
Quizás te estés preguntando «¿Cómo puedo conseguir que Dios declara bendiciones irreversibles sobre mi vida?» En Génesis 27:1 – 4, Isaac quería bendecir a Esaú, y para que esté estuviera bien posicionado para recibir la bendición, él le dijo que fuera a por sus armas y cazara un venado en el campo. Él también le pidió que preparara el venado de una forma que a él le encataba para que después de comer esa comida, él le bendijera.
Jacob sin embargo, pretendió ser Esaú, su hermano, y engañó a su padre para recibir la bendición que era para Esañu. Después, cuando Isaac descubrió que había bendecido a Jacob por equivocación, él no pudo revertir la bendición (Génesis 27:33).
Heberos 12:17 nos dce que las protestas y llantos de Esaú no revirtieron lo que Jacob había recibido.
Isaac quería que Esaú le sirviera y le complaciera antes de poder bendecirle. Lo mismo sucede si quieres que Dios te bendiga. La gente que sirve a Dios de todo corazón y le complace en sus pensamientos, palabras y acciones siempre reciben Sus bendiciones. Una persona no puede seguir haciendo lo que su padre odia y esperar ser bendecido por él. Él o ella no puede continuar desagradando y desobedeciendo las instrucciones de su padre y esperar que le considera favorablemente.
¿Tu vida es una vida que complace a Dios? ¿Evitas el pecado y te alejas de las cosas que Él odia? ¿Obedeces Sus instrucciones voluntariamente y sin retrasos? Si tu respuesta a todas estas preguntas es «Si», entonces puedes esperar que Él esté constantemente declarando Sus bendiciones sobre ti. Él siempre pronunciará bendiciones sobre aquellos de Sus hijos que le complacen.
PUNTO DE ORACIÓN: Padre, por favor, ayúdame a vivir una vida que te complazca siempre, para que pueda posicionarme para recibir tus bendiciones irreversibles.
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VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Génesis 1:3
«Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz».
Este versículo registra las primeras palabras de Dios en las Escrituras. Son palabras creadoras. Dios habló al vacío —a la oscuridad, al caos y a la nada— y apareció la luz. Sus palabras no son meramente informativas; son transformadoras. Cuando Dios habla, las cosas cambian. La oscuridad no puede permanecer donde se escucha su voz. El caos no puede persistir donde se proclama su palabra.
LECTURA BÍBLICA: Salmo 29:1-11
Este salmo es una poderosa declaración de la voz de Dios. Repite la frase «la voz del Señor» siete veces, describiendo sus efectos: está sobre las aguas, es poderosa y majestad, quiebra los cedros del Líbano, divide las llamas de fuego, sacude el desierto, hace parir a las ciervas y despoja los bosques. El salmo concluye con Dios sentado en su trono como Rey eterno, dando fuerza y paz a su pueblo. Este pasaje enseña que la voz de Dios no es una simple sugerencia, sino que es creativa, destructora de la oposición y edificante de bendición.
El poder de la voz de Dios
En la reflexión de hoy, el pastor E.A. Adeboye continúa con el tema de la palabra de Dios y su poder. Se centra específicamente en la voz de Dios. Cuando Dios habla, la oscuridad desaparece, la tristeza se transforma en alegría y el estancamiento da paso al progreso. Su voz no solo es poderosa, sino que está llena de majestad. Todo ser en el cielo y en la tierra tiembla para cumplir su voluntad.
Lo que hace la voz de Dios
La reflexión se basa en el versículo para memorizar y la lectura bíblica para mostrar lo que sucede cuando Dios habla:
- La luz aparece en la oscuridad
Dios dijo: «¡Hágase la luz!», y la oscuridad huyó. Cuando Dios habla a tu situación, la oscuridad no puede permanecer. La confusión, la depresión y la desesperanza deben desaparecer. - Las montañas tiemblan
El Salmo 29 dice que la voz del Señor sacude el desierto y quiebra los cedros. Ningún obstáculo es demasiado grande para su voz. Las montañas se derriten como cera cuando él habla. - Los enemigos se dispersan
La voz de Dios es destructiva para la oposición. Cuando habla contra tus enemigos, no pueden resistir. Su palabra es como un martillo que destroza la roca. - Las bendiciones se vuelven irreversibles
Este es el punto central de la reflexión: cuando Dios pronuncia bendiciones sobre ti, estas no se pueden revertir.
La irreversibilidad de la bendición de Dios
La reflexión utiliza la historia de Isaac bendiciendo a Jacob para ilustrar una profunda verdad. Isaac tenía la intención de bendecir a Esaú. Le dijo a Esaú que cazara y preparara una comida para que, después de comer, lo bendijera. Pero Jacob, disfrazado de Esaú, recibió la bendición en su lugar.
Cuando Isaac se dio cuenta de lo que había sucedido, tembló violentamente. Pero él dijo: «Yo lo he bendecido, y él será bendecido» (Génesis 27:33). No podía revocar la bendición. Ni siquiera las amargas lágrimas de Esaú pudieron cambiar lo que se había dicho.
Hebreos 12:17 lo confirma: Esaú no encontró lugar para el arrepentimiento, aunque lo buscó con lágrimas. La bendición era irreversible.
Así funciona la bendición de Dios. Una vez que Él la pronuncia sobre tu vida, ningún poder en el cielo ni en la tierra puede revocarla. El diablo no puede cancelarla. Tus enemigos no pueden bloquearla. Tus errores no pueden anularla.
Pero hay una condición: Dios debe pronunciarla sobre ti. Y Él pronuncia bendiciones sobre aquellos que le agradan.
Cómo lograr que Dios pronuncie bendiciones sobre ti
El devocional plantea una pregunta crucial: «¿Cómo puedo lograr que Dios pronuncie bendiciones irreversibles sobre mí?»
La respuesta proviene del ejemplo de Isaac. Isaac no bendijo a Esaú de inmediato. Él dijo: «Tomen sus armas, cacen venados, prepárenlos como a mí me gusta, para que después de comer, los bendiga». Esaú tuvo que servir a su padre para ganarse la bendición.
Lo mismo sucede con Dios. Quienes le sirven de todo corazón y le agradan con sus pensamientos, palabras y acciones siempre reciben sus bendiciones.
Tres preguntas para reflexionar:
- ¿Tu vida agrada a Dios?
No si agrada a tu pastor, a tu cónyuge o a tus amigos. ¿Agrada a Dios? ¿Vives para su aprobación o para la aprobación humana?
- ¿Rechazas el pecado y te alejas de lo que Él aborrece?
Este devocional no pregunta si pecas ocasionalmente, sino si lo rechazas. ¿Aborreces lo que Dios aborrece? ¿Te alejas de la tentación o te detienes a ella?
- ¿Obedeces sus instrucciones con buena disposición y prontitud?
¿Obedeces con buena actitud (con buena disposición)? ¿Obedeces sin demora (prontitud)? La obediencia tardía es desobediencia. La obediencia a regañadientes no es obediencia en absoluto.
La lógica de la bendición
Este devocional utiliza una sencilla analogía humana: Un niño no puede seguir haciendo lo que su padre detesta y esperar ser bendecido por él. No puede seguir desagradándolo y desobedeciendo sus instrucciones y esperar ser bien visto.
Si esto es cierto con los padres humanos, ¿cuánto más con el Padre celestial?
- Dios bendice la obediencia, no la rebeldía.
- Dios bendice la santidad, no la transigencia.
- Dios bendice a quienes lo buscan, no a quienes lo ignoran.
- Dios bendice a quienes le agradan, no a quienes lo provocan.
Qué significa agradar a Dios
Agradar a Dios no se trata de perfección, sino de dirección. No se trata de nunca fallar, sino de volver siempre a Él.
Agradar a Dios significa:
- Tener el corazón puesto en Él. Incluso cuando tropieces, volver a Él.
- Su palabra es tu guía. Puede que no la cumplas a la perfección, pero no la abandones.
- El pecado te aflige. No lo celebres, ni lo justifiques, ni lo defiendas.
- La obediencia es tu meta. Puede que no lo logres, pero sigue esforzándote.
- Su aprobación importa más que la aprobación humana. Temes a Dios más que a las personas.
La promesa para quienes le agradan
El devocional termina con una promesa: «Él siempre bendecirá a sus hijos en quienes se complace».
- No a veces, sino siempre.
- No tal vez, sino que lo hará.
- No por un tiempo, sino constantemente.
Cuando Dios se complace en ti, sus bendiciones no son ocasionales, sino continuas. Su voz proclama su favor sobre tu vida a diario. Se abren puertas. Aparecen oportunidades. La provisión fluye. La protección te cubre.
Y nadie puede revertirlo.
Conclusión: Prepárate para una bendición irreversible
No envidies a quienes parecen prosperar mediante la maldad. Su bendición es temporal. Su éxito es frágil. Su riqueza se desvanecerá.
Pero la bendición de Dios sobre quienes le agradan es permanente. Es irreversible. Está protegido por la voz que trajo luz a la oscuridad.
Posiciónate hoy:
- Sirve a Dios de todo corazón.
- Rechaza el pecado.
- Obedece con prontitud.
- Agradécele en todo lo que hagas.
- Y luego escucha. Oirás su voz bendiciéndote. Y cuando Él habla, nada puede revertirlo.
Ora así:
“Padre, quiero ser un hijo en quien te complazcas. Examina mi corazón. Muéstrame cualquier área en la que te desagrade. Dame la gracia de rechazar el pecado, de obedecer con voluntad y prontitud, y de vivir solo para tu aprobación. Declara tus bendiciones irreversibles sobre mi vida. Que tu voz ilumine mi oscuridad, me impulse a crecer en mi estancamiento y me llene de alegría mi tristeza. En el nombre de Jesús, Amén.”
Pasos a seguir:
- Examina tu vida con honestidad: Responde las tres preguntas del devocional. ¿Tu vida agrada a Dios? ¿Rechazas el pecado? ¿Obedeces con voluntad y prontitud?
- Identifica un área de comportamiento que te desagrada: ¿Hay algún hábito, relación o actitud que sabes que no agrada a Dios? Confiésalo y apártate de ello hoy mismo.
- Practica la obediencia inmediata: Esta semana, cuando Dios te inspire a hacer algo, aunque sea pequeño, hazlo de inmediato. No lo pospongas.
- Escucha su voz: Dedica tiempo a la oración y a la lectura de las Escrituras, no solo hablando con Dios, sino también escuchando su voz. Pídele que te bendiga.
- Agradécele por las bendiciones irrevocables: Incluso antes de verlas, agradece a Dios que sus bendiciones en tu vida no pueden ser revertidas por ningún enemigo ni circunstancia.
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Amén