MEMORIZA: «Así el pueblo reposó el séptimo día.» ÉXODO 16:30
LEE: GÉNESIS 2:1 – 3
1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 CRÓNICAS 5 – 7
MENSAJE
Cuando me convertí en el Pastor General de la Iglesia Cristiana Redimida de Dios, estaba tan preocupado por el crecimiento de la iglesia que siempre estaba ayunando, orando y predicando hasta el punto de que no dejaba tiempo para descansar o para tomarme unas vacaciones.
Hice esto por años, hasta que de repente, descubrí que mientras que estaba predicando, perdía la voz por completo por unos 15 minutos. aunque seguía todo tipo de recomendaciones para combatir el problema, uno de ellos era beber té con miel, pero el problema persistía.
Un día, una mujer mayor que se había dado cuenta de lo que sucedía, se acercó a mi y dijo, «Señor, usted está sufriendo la enfermedad del profesor». Le dije que nunca había escuchado esa enfermedad, y ella respondió, «Sigues enseñando y no dejas descansar la voz. Ahora tu voz se ha rebelado» Le pregunté como curar esto, y ella respondió, «Descansa la voz por 15 días.». «¿Cómo haré esto?» le pregunté, y ella dijo, «Puedes seguir enseñando sin perder la voz unos 15 minutos más, cuando la voz ya no te aguante más de 5 minutos, harás lo que te dije».
Por lo tanto, la primera vez que fui de vacaciones, después de convertirme en el Pastor General, viajé a Alemania y estuve en una casa que tenía una sauna. Mi anfitrión me dijo que calienta el cuerpo de dentro hacia fuera, y que cuando entrara tenía que salir a los 15 minutos porque me haría sudar mucho. Entré a la sauna y cinco minutos después, aún no estaba sudando. Después de 10 minutos aún seguía sin sudar. no fue hasta los 15 minutos que empecé a notar un poco de sudor. Estuve en esa sauna por 45 minutos antes de sentir sudor salir de mi cuerpo realmente.
Yo había estresado mi cuerpo tanto que ya no podía funcionar como debería. Desde entonces, descubrí que si debo de vivir una larga vida en la tarea que Dios me ha dado, debo de descansar de vez en cuando.
Si quieres vivir una vida larga, debes siempre tomarte tu tiempo para descansar. La lectura Bíblica de hoy nos dice que Dios descansó después de haber terminado la obra de la creación, y ese es el patrón que todo Cristiano debe de copiar. Es muy peligroso seguir trabajando duro y no tomarte tiempo para descansar porque el agotamiento puede matar.
No te sabotees a ti mismo cuando se trata de cumplir con el propósito de Dios para ti en la tierra. Toma descansos regularmente, y te mantendrás en una condición física óptima, para que puedas seguir corriendo tu carrera.
PUNTO CLAVE: Saber cuando descansar y relajar tu cuerpo es clave para la longevidad.
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VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Éxodo 16:30
“Y el pueblo descansó el séptimo día.”
Este versículo registra la primera observancia formal del descanso sabático por parte de Israel. Después de siglos de esclavitud en Egipto, donde no tenían control sobre su horario de trabajo, Dios enseñó a su pueblo liberado un nuevo ritmo: seis días de trabajo y uno de descanso. El descanso no era opcional, sino un mandato. Y no era pereza, sino confianza. Al descansar, Israel declaró que Dios era su proveedor, no su propio trabajo interminable.
LECTURA BÍBLICA: Génesis 2:1-3
“Así quedaron terminados los cielos y la tierra, y todo su ejército. Y en el séptimo día Dios terminó la obra que había hecho, y reposó en el séptimo día de toda la obra que había hecho. Y Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho.”
Este pasaje registra el primer sábado. Dios —el Todopoderoso, el que nunca se cansa— eligió descansar. No necesitaba descansar para sí mismo. Descansó como ejemplo para la humanidad. Luego bendijo y santificó (apartó) el séptimo día. El descanso no es una sugerencia; está integrado en la esencia misma de la creación. Ignorar el descanso es ignorar el designio del Creador.
El secreto del descanso regular
En la reflexión de hoy, el pastor E.A. Adeboye (Daddy Adeboye) continúa su serie sobre la longevidad y el buen final. Ha abordado temas como esconderse, luchar, huir, la regeneración espiritual y la regeneración física a través de la alimentación. Hoy se dirige a una forma específica de regeneración física: el descanso regular. Su testimonio personal es una poderosa advertencia para todo creyente que piensa que el trabajo incesante es señal de fidelidad.
El llamado de atención personal de Daddy Adeboye
La reflexión comienza con una confesión sincera. Cuando el Padre Adeboye se convirtió en Supervisor General de la RCCG, estaba profundamente preocupado por el crecimiento de la iglesia. Ayunaba constantemente, oraba sin cesar y predicaba incansablemente. No se daba descanso ni tomaba vacaciones.
Hizo esto durante años. Entonces ocurrió algo alarmante.
Mientras predicaba, perdía la voz por completo después de unos 15 minutos. Probó todos los remedios —té con miel, diversas recomendaciones— pero el problema persistía.
Entonces una anciana se le acercó con un diagnóstico: «Señor, usted padece la enfermedad del maestro».
Le explicó: «Usted sigue enseñando y no descansa su voz. Ahora, está en rebeldía».
Su receta era sencilla pero difícil: descansar la voz durante 15 días. El Padre Adeboye protestó. ¿Cómo iba a dejar de enseñar? Ella le advirtió que si ignoraba el problema, pronto perdería la voz después de 5 minutos, y entonces no tendría otra opción.
Por primera vez desde que asumió el cargo de Supervisor General, se fue de vacaciones a Alemania.
La sauna que reveló el daño
Durante su estancia en Alemania, su anfitrión lo llevó a una sauna. Le explicó que la sauna calienta el cuerpo de adentro hacia afuera y que debía salir después de 15 minutos porque sudaría profusamente.
Pero después de 5 minutos, nada de sudor. Después de 10 minutos, seguía sin sudar. Después de 15 minutos, solo un poco de sudor.
Tuvo que pasar 45 minutos en la sauna antes de que sudara de verdad.
La revelación del padre Adeboye fue devastadora: «Había sometido mi cuerpo a tanto estrés que ya no funcionaba como debía».
Su cuerpo había sido llevado al límite durante tanto tiempo que había dejado de responder con normalidad. Los mecanismos naturales que Dios le dio al cuerpo —sudar para refrescarse, descansar para recuperarse— habían sido suprimidos por el exceso de trabajo crónico.
Esto fue una llamada de atención. Descubrió que, si quería durar mucho tiempo en la misión que Dios le había encomendado, debía descansar de vez en cuando.
El patrón divino del descanso
La lectura bíblica nos remonta al principio. Tras seis días de creación, Dios descansó el séptimo. El Dios Todopoderoso —que no se cansa, que no necesita dormir, que sostiene el universo en sus manos— dejó de trabajar y descansó.
¿Por qué? No porque estuviera cansado, sino para establecer un patrón para la humanidad.
- Dios trabajó y luego descansó.
- Dios bendijo el día de descanso.
- Dios santificó (apartó) el día de descanso.
Esto significa: El descanso no es una sugerencia. No es opcional. Es parte del orden creado, como la gravedad o las estaciones. Cuando ignoras el descanso, no estás siendo más espiritual, sino más insensato. Estás violando el ritmo que Dios ha establecido en tu cuerpo.
El peligro del agotamiento
La reflexión advierte claramente: «Es muy peligroso seguir trabajando duro sin tomarse tiempo para descansar, porque el agotamiento puede ser mortal».
El agotamiento no solo te cansa, sino que te vuelve vulnerable:
- Tu juicio falla: Las personas agotadas toman decisiones que jamás tomarían estando descansadas.
- Tu sistema inmunológico se debilita: La fatiga crónica provoca enfermedades.
- Tus emociones se vuelven inestables: Los pequeños problemas se convierten en catástrofes.
- Tus relaciones se resienten: Las personas agotadas se vuelven irritables, impacientes y retraídas.
- Tu sensibilidad espiritual disminuye: No puedes escuchar a Dios con claridad cuando tu cuerpo clama por descanso.
El agotamiento puede ser mortal. Puede acabar con tu ministerio, tu matrimonio, tu salud y, finalmente, contigo mismo.
¿Por qué el descanso es difícil para los creyentes comprometidos?
Muchos cristianos comprometidos luchan por descansar porque creen:
- “La obra de Dios es urgente”. Sí, pero Dios no está desesperado. Él creó el descanso. Él ordena el descanso. Él honra el descanso.
- “Si no lo hago yo, nadie lo hará”. Eso es orgullo disfrazado de responsabilidad. Si la obra de Dios realmente depende solo de ti, entonces Dios no es Dios.
- “Descansaré cuando la obra esté terminada”. El trabajo nunca termina. Siempre habrá otro sermón, otra reunión, otra necesidad.
- “Descansar es pereza”. No, descansar es obediencia. La pereza es evitar el trabajo. Descansar es detener el trabajo para honrar el plan de Dios.
Cómo practicar el descanso regular
- Programa el descanso como programas el trabajo
El padre Adeboye tuvo que aprender a tomar vacaciones. Quizás necesites programarlas en tu calendario. No pienses “Descansaré cuando tenga tiempo”, porque nunca lo tendrás. Anota el descanso en tu calendario y protégelo. - Observa el sábado semanal
Dios bendijo y santificó el séptimo día. Busca un día a la semana para detener tu trabajo habitual. No para ponerte al día con las tareas, no para responder correos electrónicos, sino para descansar, adorar y renovarte. - Descansa antes de estar agotado
El padre Adeboye esperaba hasta que su voz se rebelara antes de descansar. No esperes a que tu cuerpo se derrumbe. Descansa mientras aún tengas fuerzas. Más vale prevenir que curar. - Descansa tu voz, tu mente y tu cuerpo
Se necesitan diferentes tipos de descanso:
- Descanso físico: Dormir, sentarse, acostarse
- Descanso mental: Dejar de planificar, calcular y preocuparse
- Descanso emocional: Aléjate de relaciones y situaciones agotadoras
- Descanso espiritual: Deja de esforzarte y confía en que Dios obrará
- Toma breves descansos durante el día
No todo descanso requiere vacaciones. Tómate de 10 a 15 minutos varias veces al día para desconectar, respirar y recargar energías. Incluso una breve pausa puede prevenir el agotamiento.
¿Qué sucede cuando descansas?
Cuando honras el plan de Dios para el descanso:
- Tu cuerpo se recupera: Los músculos se reparan, las hormonas se equilibran, recuperas la energía.
- Tu mente se aclara: La creatividad fluye, los problemas encuentran solución, recuperas la perspectiva.
- Tus emociones se estabilizan: Aumenta la paciencia, disminuye la irritabilidad.
- Tu espíritu se reconecta: Escuchas a Dios con mayor claridad, lo adoras con mayor profundidad, amas con mayor libertad.
- Resistes más: Tu carrera es una maratón, no una carrera de velocidad. El descanso te asegura llegar a la meta.
El ejemplo de Jesús
Jesús, el Hijo de Dios, con un ministerio de tres años y el peso de la salvación del mundo sobre sus hombros, aún descansaba. Dormía en la barca durante una tormenta. Se retiraba a lugares solitarios para orar. Se alejaba de las multitudes.
Si Jesús necesitaba descansar, tú también lo necesitas.
Conclusión: El descanso no es opcional
El padre Adeboye lo aprendió por las malas. Su voz se rebeló. Dejó de sudar con normalidad. Se había estresado hasta el punto de sufrir disfunciones.
No esperes a que tu cuerpo te pida a gritos que le escuches.
Dios descansó el séptimo día. Bendijo ese día y lo apartó para Él. Ese ejemplo es para ti. No es debilidad, sino sabiduría. No es pereza, sino obediencia.
Descansa regularmente. Mantente en óptimas condiciones físicas. Así podrás seguir adelante hasta la meta.
Ora así:
“Padre, perdóname por considerar el descanso como algo opcional. He sobrepasado mis límites, ignorado los patrones que estableciste en la creación y actuado como si tu obra dependiera completamente de mí. Enséñame a descansar. Ayúdame a programar el descanso como programo el trabajo. Dame la humildad para detenerme cuando lo necesite y confiar en que seguirás obrando incluso cuando esté descansando. En el nombre de Jesús, Amén.”
Pasos a seguir:
- Planifica unas vacaciones: Si no te has tomado un descanso en meses, anótalo en tu calendario ahora.
Observa un día de descanso semanal: Elige un día esta semana para desconectar del trabajo. Nada de correos electrónicos, ni recados, ni tareas pendientes. Solo descansa y ora. - Tómate pausas diarias: Programa un temporizador cada 90 minutos para tomar un descanso de 5 a 10 minutos. Aléjate de tu escritorio, tu teléfono y tu pantalla.
- Escucha a tu cuerpo: ¿Experimentas fatiga crónica, pérdida de la voz, dolores de cabeza o irritabilidad? Pueden ser señales de que tu cuerpo se está rebelando. Presta atención antes de que empeore.
- Confía en Dios con el trabajo: Descansar es un acto de fe. Significa: «Dios, Tú tienes el control incluso cuando no estoy trabajando». Practica esa fe esta semana.
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Amén