MEMORIZA: «Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.» SALMOS 119:165
LEE: DANIEL 6:25- 28
25 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. 26 De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. 27 Él salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones.
28 Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 SAMUEL 23 – 24
MENSAJE
En algunas culturas, los reyes suelen saludar a sus súbditos diciendo: «La paz os será multiplicada». En Daniel 6:25, cuando el rey Darío escribió a todos sus súbditos después de que Daniel escapara ileso del foso de los leones, comenzó su carta con: «La paz os será multiplicada».
Asimismo, en el Nuevo Testamento, cada vez que el apóstol Pablo escribía a las distintas iglesias, comenzaba saludándolas con: «Gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre» (Romanos 1:7, 1 Corintios 1:3, 2 Corintios 1:2, Gálatas 1:3). De igual modo, Pedro, en sus cartas, solía escribir: «La paz os será multiplicada» (1 Pedro 1:2 y 2 Pedro 1:2).
Todos estos saludos nos hacen comprender que la paz puede aumentar y puede multiplicarse. Aunque sientas que ya tienes paz y que no hay nada de qué preocuparse, siempre debes orar para que tu paz se multiplique. Si la paz puede brindar tanto descanso, la paz multiplicada puede brindar mucho más.
Hace años, regresaba de Gran Bretaña a Nigeria en el mismo vuelo que un gran hombre de Dios y su esposa. Según su testimonio, que escuché después, le dijo a su esposa durante el vuelo que, como el pastor Adeboye estaba en el avión con ellos, no había absolutamente nada de qué preocuparse. A mitad del viaje, el avión sufrió fuertes turbulencias y toda la cabina comenzó a temblar.
Según el hombre de Dios, se levantó en ese momento, miró dónde estaba yo sentado en el avión y vio que estaba profundamente dormido. Luego regresó a su asiento y le dijo a su esposa que no había absolutamente nada de qué preocuparse porque «el pastor está durmiendo». Dijo que verme dormir en ese momento multiplicó la paz que ya sentía.
Cuando experimentes la paz multiplicada de Dios, todo tipo de problema o temor se alejará de ti. En Juan 14:27, Jesús dijo: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo». Oro para que la paz del Señor se multiplique en ti hoy, en el nombre de Jesús.
Amados, el secreto para disfrutar de una paz multiplicada por Dios se revela en el versículo para memorizar de hoy: amarlo a Él y a su ley. Si de verdad deseas que tu paz se multiplique, debes amar al Señor con todo tu corazón, alma y mente (Mateo 22:37), y obedecer sus mandamientos en todo momento.
PUNTO DE ORACIÓN
Padre, por favor, multiplica tu paz en todas las áreas de mi vida, en el nombre de Jesús.
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VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Salmo 119:165
“Mucha paz tienen los que aman tu ley; nada los hará tropezar.”
Este versículo revela una conexión directa entre amar la Palabra de Dios y experimentar una paz sobrenatural. La paz que se describe aquí no es solo calma, sino una “gran paz”, una paz tan profunda que nada puede hacerte tropezar, ofenderte ni hacerte caer. Es una paz que te mantiene firme sin importar lo que te rodee.
LECTURA BÍBLICA: Daniel 6:25-28
Este pasaje narra las consecuencias de la noche que Daniel pasó en el foso de los leones. El rey Darío, engañado para que arrojara a Daniel a los leones, pasó la noche en ayunas y sin dormir, atormentado por la ansiedad. Al amanecer, corrió al foso y llamó a Daniel con voz temblorosa. Cuando Daniel respondió con paz, revelando que Dios había cerrado la boca de los leones, el terror del rey se transformó en adoración. Luego, escribió un decreto a todos los pueblos, naciones y lenguas, que comenzaba con las palabras: «La paz os sea multiplicada». Este saludo de un rey pagano, justo después de un milagro que salvó la vida, demuestra que la paz no es solo la ausencia de problemas, sino algo que puede aumentar, multiplicarse y extenderse a otros cuando se manifiesta el poder de Dios.
El secreto de la paz multiplicada
En la reflexión de hoy, el pastor E. A. Adeboye nos invita a reflexionar sobre una frase que aparece a lo largo de las Escrituras: «La paz será multiplicada». Esto no es solo un saludo cortés, sino una realidad espiritual. La paz no es algo fijo. Puede crecer. Puede aumentar. Puede multiplicarse en tu vida hasta que los problemas y el miedo no tengan cabida.
La paz que se multiplica
La reflexión señala que tanto reyes como apóstoles usaron este saludo. El rey Darío, tras presenciar la liberación de Daniel, escribió a todo su reino: «La paz os sea multiplicada». Pablo comenzaba casi todas sus cartas con «Gracia y paz de Dios Padre». Pedro abría las suyas con la misma frase: «La paz se multiplicará».
¿Por qué este énfasis? Porque comprendían que la paz no es estática. Hoy se puede tener paz, pero mañana se necesita más. Los desafíos de la vida no permanecen iguales: crecen, se multiplican, se intensifican. Si la paz se mantiene en el mismo nivel, eventualmente se verá superada. Pero si la paz se multiplica, siempre será mayor que los problemas.
La historia que lo demuestra
El pastor Adeboye comparte un testimonio personal que ilustra maravillosamente la paz multiplicada. Viajaba en avión de Gran Bretaña a Nigeria con otro gran hombre de Dios y su esposa. Al principio del viaje, este hombre le dijo a su esposa: «Como el pastor G.O. está en el avión con nosotros, no hay absolutamente nada de qué preocuparse». Ya tenía paz por la compañía de quienes viajaban a bordo.
Entonces, a mitad del viaje, se produjo una fuerte turbulencia. El avión se sacudió violentamente. El pánico se habría apoderado de la mayoría de los pasajeros. Pero en ese instante, el hombre de Dios miró hacia donde estaba sentado el padre Adeboye y lo vio profundamente dormido.
Regresó con su esposa y le dijo: «No hay absolutamente nada de qué preocuparse, papá está durmiendo».
Observen lo que sucedió: la paz que ya sentía se multiplicó. Ver a alguien completamente imperturbable en medio de la tormenta aumentó su propia calma. La turbulencia no había cesado. El temblor continuaba. Pero su paz creció porque vio evidencia de que la paz era posible.
La fuente de esta paz
El devocional deja claro que esta paz multiplicada proviene de Dios, no del optimismo o la negación humanos. Jesús mismo dijo en Juan 14:27: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da».
Hay una diferencia entre la paz mundana y la paz de Jesús:
La paz mundana depende de las circunstancias. Cuando las cosas van bien, uno se siente en paz. Cuando todo se desmorona, la paz se desvanece. La paz de Jesús depende de la relación. Se fundamenta en quién es Él, no en lo que sucede a tu alrededor. Puede permanecer firme incluso cuando todo se tambalea.
Cómo acceder a una paz multiplicada
El versículo para memorizar nos da el secreto: «Mucha paz tienen los que aman tu ley». Si deseas que tu paz se multiplique, debes amar al Señor con todo tu corazón, alma y mente, y debes obedecer sus mandamientos.
No se trata de obtener paz mediante el buen comportamiento, sino de sumergirte en la presencia de Dios. Cuando amas la Palabra de Dios, llenas tu mente con sus promesas. Cuando obedeces sus mandamientos, caminas bajo su protección. Cuando pasas tiempo en su presencia, absorbes su naturaleza.
Una persona que vive así se vuelve como el padre Adeboye en aquel avión: dormido en medio de la tormenta. No porque ignore la realidad, sino porque conoce a Aquel que la controla.
Cómo se manifiesta la paz multiplicada
Cuando la paz se multiplica en tu vida, suceden varias cosas:
- El miedo pierde su poder: aquello que antes te aterrorizaba ya no tiene fuerza. Puedes afrontar las malas noticias sin pánico. Puedes escuchar informes amenazantes sin derrumbarte.
- Los problemas no te perturban: Al igual que el padre Adeboye dormía plácidamente en medio de la tormenta, tú te mantienes firme en situaciones que normalmente causarían caos. Tu paz se convierte en testimonio para los demás.
- Te conviertes en fuente de paz para los demás: Cuando el hombre de Dios vio al padre Adeboye dormir, su propia paz se multiplicó. Tu paz multiplicada no solo te beneficia a ti, sino que se extiende a todos los que observan tu vida.
- Nada te ofende: El versículo para memorizar dice: «Nada los ofenderá». Cuando la paz se multiplica, dejas de alterarte fácilmente. Las pequeñas ofensas no arruinan tu día. Las grandes decepciones no destruyen tu fe. Estás anclado con tanta firmeza que las olas no pueden moverte.
Pasos prácticos para multiplicar tu paz
- Ama la Palabra de Dios: No solo la leas, ámala. Medita en ella día y noche. Deja que llene tus pensamientos. Cuanto más de la Palabra de Dios esté en ti, más de la paz de Dios te sostendrá.
- Obedece sus mandamientos: La desobediencia crea confusión interior. La culpa, la convicción y el miedo son hijos del pecado. Pero cuando caminas en obediencia, caminas en la paz de una conciencia tranquila.
- Practica Su Presencia: Como Josué en el tabernáculo, aprende a permanecer en la presencia de Dios. Cuanto más tiempo pases en Su presencia, más se te contagiará Su paz. Comenzarás a irradiar calma a dondequiera que vayas.
- Cuida tus amistades: La paz es contagiosa, pero también lo es el pánico. Mantente cerca de personas que irradian la paz de Dios. Su calma en la tormenta multiplicará la tuya.
- Descansa en la tormenta: Cuando lleguen los problemas, decide conscientemente descansar en Dios. En lugar de preocuparte, adora. En lugar de entrar en pánico, ora. Tu respuesta de fe multiplicará la paz en tu corazón y será un testimonio para los demás.
Conclusión: Tu paz puede crecer
Puede que hoy tengas paz, pero Dios quiere multiplicarla. No quiere que simplemente sobrevivas a las tormentas, sino que duermas plácidamente en medio de ellas. No quiere que simplemente manejes tu ansiedad, sino que estés tan firme que nada te perturbe.
El secreto es simple pero profundo: ámale, ama su Palabra y camina en obediencia. Al hacerlo, tu paz no solo se mantendrá, sino que crecerá. Se multiplicará. Se convertirá en una gran paz.
Y un día, alguien te mirará en medio de su tormenta y dirá: «Míralos, están profundamente dormidos. No hay nada de qué preocuparse».
Ora así:
“Padre, te doy gracias porque eres el Dios de paz. Perdóname por las veces que he permitido que la preocupación y el miedo me roben la calma. Hoy te pido que multipliques tu paz en mi vida. Que crezca más allá de mis circunstancias. Que se convierta en una paz tan grande que nada pueda conmoverme. Ayúdame a amar tu Palabra y a obedecer tus mandamientos para que tu paz fluya libremente en mí. En el nombre de Jesús, Amén.”
Pasos a seguir:
- Memoriza el Salmo 119:165: Escríbelo en una tarjeta y llévala contigo. Repítelo cada vez que sientas que aumenta la ansiedad.
- Practica la respuesta de “dormir en la tormenta”: La próxima vez que surjan problemas, detente un momento y pregúntate: “¿Cómo reaccionaría si tuviera paz perfecta?”. Luego, elige esa respuesta.
- Examina tu obediencia: ¿Hay alguna desobediencia que esté bloqueando tu paz? Confiésala y vuelve a caminar en los mandamientos de Dios.
- Sé un multiplicador de paz: Busca hoy a alguien que esté ansioso y comparte este mensaje con esa persona. Deja que tu paz se convierta en su paz.
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Amén