PALABRA PODEROSA I

MEMORIZA: « Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos» MATEO 8:16

LEE: MARCOS 5:2 – 15

Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

BIBLIA EN UN AÑO: 1 SAMUEL 28 – 31

MENSAJE

Hebreos 4:12 nos dice que la palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que cualquier espada de dos filos. En la lectura bíblica de hoy, Jesús habló a un hombre poseído por una legión de demonios, e inmediatamente, los demonios lo dejaron ir.

En Hechos 16:16-18, Pablo hizo lo mismo. Cuando una muchacha poseída por un espíritu de adivinación lo seguía constantemente, Pablo le ordenó al demonio que saliera de ella en el nombre de Jesús, y este obedeció. Tus palabras también pueden tener poder cuando están respaldadas por la palabra del Dios Todopoderoso.

Si eres un verdadero discípulo de Jesucristo, los demonios te reconocerán y te temerán porque saben que tienes el poder de expulsarlos. En Hechos 19:13-17, los siete hijos de Esceva vieron a un hombre poseído por un demonio, y le ordenaron al demonio que lo dejara en el nombre de Jesús, a quien Pablo predicaba. El demonio sabía que no tenían relación con Jesús, así que desobedeció y los atacó.

El diablo sabe que Jesús es la Luz y que también ha hecho luz a sus hijos. Por eso te obedecerá si eres un verdadero discípulo de Jesucristo.

Un joven asistió a una reunión y regresó a casa poseído por demonios. Su situación era tan grave que no podía ni ponerse de pie ni sentarse; solo podía estar tumbado en el suelo. Cuando lo trajeron a la iglesia, le dije: «Te ordeno que te arrodilles porque quiero orar por ti». Con una mirada furiosa, respondió: «No puedo arrodillarme». Repetí mi orden y preguntó: «¿En nombre de quién?». Respondí: «En el nombre de Jesús». Obedeció de inmediato y oré por él. Luego le dije: «Levántate», y volvió a preguntar: «¿En nombre de quién?». Respondí: «En el nombre de Jesús». Entonces se levantó de inmediato. Después le dije: «Vete ahora. Eres libre en el nombre de Jesús». Se fue, y ahí terminó su problema.

Amado, si eres hijo de Dios, tus palabras estarán respaldadas por el poder de Su Palabra. Cuando le dices a un problema que se vaya en el nombre de Jesús, no tiene más remedio que obedecerte. Sé consciente del poder de la Palabra de Dios, ejerce tu autoridad en ella proclamándola con valentía ante los desafíos y la oposición, y siempre saldrás victorioso.

PUNTO CLAVE
La Palabra de Dios es poderosa en boca de Sus hijos.

SIGUE LEYENDO Y PROFUNDIZA EN EL DEVOCIONAL DE HOY

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Mateo 8:16
“Al anochecer, le trajeron muchos endemoniados. Y él expulsó a los espíritus con una palabra y sanó a todos los enfermos.”

Este versículo nos muestra el poder de las palabras de Jesús. No necesitó largas oraciones ni ceremonias especiales. Simplemente pronunció una palabra y los demonios se fueron. Los enfermos fueron sanados. Sus palabras tenían autoridad porque Él es el Hijo de Dios. Pero aquí está la buena noticia: Jesús te ha dado esa misma autoridad. Cuando hablas en su nombre, los demonios deben obedecer.

LECTURA BÍBLICA: Marcos 5:2-15

Esta es una de las historias más impactantes de la Biblia sobre liberación:
Versículos 2-5: Un hombre poseído por un espíritu inmundo vivía entre las tumbas. Nadie podía atarlo, ni siquiera con cadenas. Día y noche clamaba y se hería con piedras.

Versículos 6-8: Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y lo adoró. Jesús ordenó al espíritu inmundo que saliera.

Versículo 9: Jesús le preguntó al demonio su nombre. Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos».

Versículos 10-13: Los demonios le rogaron a Jesús que no los expulsara del país. Le pidieron entrar en una piara de cerdos. Jesús se lo permitió.

Versículos 14-15: Los cerdos corrieron por un desfiladero hasta el mar y se ahogaron. Cuando la gente fue a ver lo que había sucedido, encontraron al hombre que había estado poseído sentado, vestido y en su sano juicio.

Una sola palabra de Jesús lo cambió todo. Años de tormento terminaron en un instante.

Tus palabras tienen poder.
El pastor Adeboye quiere que sepas que el mismo poder que obró en Jesús obra en ti. Cuando hablas con fe, usando el nombre de Jesús, los demonios deben obedecer. La enfermedad debe irse. Los problemas deben ceder. Pero debes saber quién eres en Cristo. Debes hablar con autoridad.

  1. La Palabra de Dios está viva

Hebreos 4:12 dice:

«La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos».

La palabra de Dios no es como las demás palabras. Las demás palabras son solo sonidos. La palabra de Dios tiene poder. Hace cosas.

Cuando Dios habló, el mundo fue creado. Cuando Jesús habló, los demonios huyeron. Cuando proclamas la palabra de Dios con fe, se libera el mismo poder.

Tus palabras pueden tener ese poder:

Cuando proclamas lo que Dios ha dicho, no solo haces ruido. Liberas su poder en tu situación.

Si dices: «En el nombre de Jesús, vete la enfermedad», esa palabra obra. Está viva. Es activa. Atraviesa la oscuridad.

  1. Los demonios saben quién eres

Los hijos de Esceva (Hechos 19:13-17):

Estos hombres intentaron expulsar a un demonio diciendo: «Te lo ordenamos en el nombre de Jesús, a quien Pablo predica». El demonio respondió: «A Jesús lo conozco, y a Pablo también. ¿Pero quiénes son ustedes?».

Entonces el hombre poseído por el demonio se abalanzó sobre ellos y los golpeó. Huyeron desnudos y heridos.

¿Por qué? Porque no tenían ninguna relación con Jesús. Usaban su nombre como si fuera magia, pero no le pertenecían.

La diferencia:

El demonio conocía a Jesús. Conocía a Pablo. Pero no conocía a los hijos de Esceva.

Si eres verdaderamente hijo de Dios, los demonios te conocen. Saben que perteneces a Jesús. Saben que tienes autoridad.

Cuando hablas en el nombre de Jesús, deben obedecer. No porque seas poderoso, sino porque Él es poderoso y tú eres suyo.

  1. Un testimonio de autoridad

El joven poseído por demonios:

El pastor Adeboye comparte una historia impactante. Un joven llegó a la iglesia poseído por demonios. No podía sentarse ni ponerse de pie. Solo podía tumbarse en el suelo.

El padre le dijo: «Te ordeno que te arrodilles para que pueda orar por ti».

El hombre lo miró con ojos furiosos y dijo: «No puedo arrodillarme».

Papá repitió la orden.

El hombre preguntó: «¿En nombre de quién?».

Papá respondió: «En el nombre de Jesús».

Inmediatamente, el hombre se arrodilló.

Después de orar, Papá dijo: «Levántate».

El hombre volvió a preguntar: «¿En nombre de quién?».

Papá dijo: «En el nombre de Jesús».

El hombre se puso de pie.

Entonces Papá dijo: «Vete ya. Eres libre en el nombre de Jesús». El hombre se fue, y ese fue el fin de su problema.

Lo que aprendemos:

Los demonios no querían obedecer. Se resistieron. Pero cuando se pronunció el nombre de Jesús, no tuvieron otra opción.

El hombre no necesitaba un largo servicio de liberación. Solo necesitaba a alguien que conociera su autoridad y la usara.

Ese alguien puedes ser tú.

  1. Tu autoridad en Jesús

Jesús te dio poder:

Lucas 10:19 dice: «He aquí, os doy autoridad para pisotear serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo; y nada os dañará».

Esto no es solo para pastores. Esto es para todo creyente.

Tienes autoridad sobre los demonios, sobre la enfermedad, sobre toda obra del enemigo.

Los demonios deben obedecer:

Cuando Jesús hablaba, los demonios se iban. Cuando Pablo hablaba, los demonios se iban.

Cuando hablas en el nombre de Jesús, los demonios también deben irse. No importa cuán fuertes parezcan. El nombre de Jesús es más poderoso.

Tu relación con Jesús importa:

Los hijos de Esceva fracasaron porque no tenían una relación con Jesús. Usaban su nombre como una herramienta, pero no lo conocían.

Si conoces a Jesús, si le perteneces, su nombre obra para ti. No solo pronuncias palabras; representas al Rey.

Cómo usar tu autoridad

Conócete a ti mismo:

Eres hijo de Dios. Eres luz. Se te ha dado autoridad.

Repítete: «Soy hijo del Dios Altísimo. Los demonios deben obedecerme».

Habla con valentía:

No susurres esperando que algo suceda. Habla con claridad. Habla con confianza.

Cuando el enemigo ataque, di: «En el nombre de Jesús, te ordeno que te vayas».

Usa el nombre de Jesús:

Tu poder no reside en tu propio nombre, sino en el suyo.

Di siempre: «En el nombre de Jesús». Ese nombre tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra.

No temas:

El enemigo puede rugir como un león, pero es un adversario derrotado. Jesús ya venció.

Cuando resistes al diablo con fe, él debe huir (Santiago 4:7).

Mantén tu vida limpia:

El pecado le da ventaja al enemigo. Si vives en pecado, tu autoridad se debilita.

Confiesa tus pecados rápidamente. Mantente cerca de Jesús.

Advertencia: No juegues con demonios.

No tengas curiosidad:

Algunas personas quieren hablar con demonios o aprender sobre ellos. Esto es peligroso.

Tu trabajo no es hablar con demonios. Tu trabajo es ordenarles que se vayan. Eso es todo.

No temas:

El miedo le da poder al enemigo. Si tienes miedo, no hablarás con autoridad.

Recuerda: Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

Conclusión: Habla y verás la victoria

Ora así:
“Señor Jesús, te doy gracias por la autoridad que me has dado. Te doy gracias porque tu nombre está por encima de todo nombre. Perdóname por las veces que he tenido miedo de usar mi autoridad. Perdóname por las veces que he dudado. Hoy recibo valentía. Declaro que los demonios deben obedecerme porque te pertenezco. Cuando hablo en tu nombre, la enfermedad se irá. Los problemas se doblegarán. El enemigo huirá. No tendré miedo. Hablaré tu palabra con confianza. En el nombre de Jesús, Amén.”

Cosas que hacer:

  1. Practica hablar con autoridad: Cuando surja un pequeño problema —un dolor de cabeza, un mal humor, una situación difícil— háblale. Di: “En el nombre de Jesús, te ordeno que te vayas”. Observa lo que sucede.
  2. Memoriza versículos clave: Escribe Lucas 10:19 y Santiago 4:7. Repítelos en voz alta todos los días hasta que los tengas grabados en el corazón.
  3. Usa el Nombre con valentía: Cuando te enfrentes a un gran desafío, no entres en pánico. Pronuncia el nombre de Jesús. Dilo en voz alta. El enemigo no puede resistir ese nombre.
  4. Comparte tu testimonio: Cuando veas la victoria, cuéntaselo a alguien. Tu historia animará a otros y fortalecerá tu fe.

Recuerda: El nombre de Jesús es autoridad. Cuando lo pronuncias como su hijo, el cielo te respalda. Los demonios saben quién eres. Saben que perteneces al Rey. Así que habla con valentía. Ordena al enemigo que se vaya. Y verás cómo tus problemas se inclinan ante el nombre que está por encima de todo nombre.

COMPARTE EL DEVOCIONAL
Comparte el Devocional de los Cielos Abiertos, en tus redes sociales. Al hacerlo, que el Cielo honre todas tus peticiones, incluidas las que aún están pendientes, con respuestas divinas desde lo alto, en el poderoso nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Amén