CUIDA DE TU ESPOSA

MEMORIZA: «Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.» COLOSENSES 3:19

LEE: EFESIOS 5:25 – 29

25 Maridos, amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

BIBLIA EN UN AÑO: 1 SAMUEL 13 – 14

MENSAJE

Una de las tareas más importantes de un esposo es cuidar de su esposa, pues Dios se la ha confiado para que la críe y la proteja. La lectura bíblica de hoy anima a los esposos a amar a sus esposas tal como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.

Una forma en que un esposo puede demostrarle su amor a su esposa es colmándola de atención y afecto. Si un esposo ama a su esposa, no la privará de intimidad sexual ni descuidará sus necesidades.

En el versículo para memorizar de hoy, la Biblia exhorta a los esposos a amar a sus esposas y a no guardar rencor contra ellas.

Esto significa que surgirán situaciones que tentarán a los esposos a provocar situaciones amargas con sus esposas. Sin embargo, no deben ceder a tales tentaciones.

Después de casarse, algunos hombres dejan de ser intencionales en su relación con sus esposas. Una forma en que un esposo puede cuidar de su esposa es manteniendo viva la chispa del romance en su relación. Siempre debe decirle que la ama, comprarle regalos con frecuencia, colmarla de halagos en privado y en público, y agradecerle todo lo que hace por él.

Isaac recibió la misma bendición que su padre, Abraham, y también fue un exitoso hombre de negocios. Sin embargo, en Génesis 26:8, leemos que era romántico con su esposa:

Abimelec, rey de los filisteos, miró por la ventana y vio a Isaac jugando con Rebeca, su esposa.

Es importante que los esposos sepan que deben tratar bien a sus esposas. Si un esposo no trata bien a su esposa, sus oraciones pueden verse obstaculizadas. 1 Pedro 3:7 dice: «Asimismo, vosotros, maridos, convivid con ellas con comprensión, honrando a la esposa como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas».

Si un esposo cuida de su esposa y la hace feliz, también se beneficiará a sí mismo. Cuando una esposa está feliz con su esposo, lo apoya, lo que puede impulsarlo a alcanzar sus metas más rápidamente.

Sin embargo, cuando quien debería apoyar a su esposo no está feliz con él porque la descuida o la lastima, sus oraciones se verán obstaculizadas. Un esposo sabio cuida bien de su esposa para obtener el favor de Dios y vivir una vida plena y pacífica.

PUNTO CLAVE
Los esposos deben esforzarse por brindar atención a sus esposas y colmarlas de afecto.

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VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Colosenses 3:19
“Maridos, amen a sus esposas y no sean amargos con ellas.”

Este versículo da a los maridos dos instrucciones claras. Primero, deben amar a sus esposas. Esto no es solo un sentimiento, sino una decisión de hacer lo mejor para ella cada día. Segundo, no deben permitir que crezca la amargura en sus corazones hacia ella. Cuando surjan problemas, los maridos deben resolverlos rápidamente. Si no lo hacen, las pequeñas ofensas pueden convertirse en gran ira. Esa ira destruirá el matrimonio.

LECTURA BÍBLICA: Efesios 5:25-29

Este pasaje muestra a los maridos cómo amar:
Versículo 25: “Maridos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.” Cristo murió por la iglesia. Así de grande debe ser el amor de los maridos hacia sus esposas.

Versículos 26-27: Cristo se entregó para santificar y embellecer la iglesia. Los maridos deben ayudar a sus esposas a alcanzar su máximo potencial.
Versículos 28-29: «Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne, sino que la alimenta y la cuida». Un hombre cuida de su cuerpo sin que se lo pidan. Debe cuidar de su esposa de la misma manera.

El plan de Dios para los esposos: Ama bien a tu esposa
El pastor Adeboye enseña a los esposos sobre su tarea más importante en la tierra: cuidar de la esposa que Dios les dio. Usa palabras sencillas para mostrar cómo se manifiesta el amor cada día. También da una seria advertencia: la forma en que tratas a tu esposa influye en cómo Dios escucha tus oraciones.

  1. El amor de Cristo

El amor de Cristo es nuestro ejemplo:

Cristo no solo dijo que amaba a la iglesia. Lo demostró muriendo por ella. Lo dio todo. No se guardó nada.

Cristo no esperó a que la iglesia fuera perfecta para amarla. La amó cuando aún era débil y pecadora.
El amor de Cristo mejoró a la iglesia. La purificó y la embelleció.

¿Qué significa esto para los esposos?:

  • Debes entregarte por completo a tu esposa. No escatimes tu tiempo, tu atención ni tu esfuerzo.
  • No esperes a que tu esposa se gane tu amor. Ámala incluso cuando cometa errores.
  • Tu amor debe hacerla mejor. Debe crecer porque estás en su vida.
  1. Cómo se manifiesta el amor a diario

Dale atención:

  • Una forma de demostrar amor es prestarle toda tu atención a tu esposa. Deja el teléfono. Mírala cuando hable. Escucha lo que dice.
  • Muchas esposas se sienten solas a pesar de estar casadas. Están casadas con un hombre que siempre está ocupado con otras cosas.

Demuéstrale afecto:

  • Dile que la amas. No des por sentado que lo sabe. Díselo.
  • Tócala con cariño. Tómale la mano. Abrázala sin motivo.
  • No la prives de intimidad. La Biblia dice que tu cuerpo le pertenece a tu esposa (1 Corintios 7:3-5). Si descuidas sus necesidades, no la amas.

Mantén viva la chispa del romance:

  • Algunos hombres dejan de esforzarse después de casarse. Hicieron cosas especiales para conquistarla, pero después de la boda, se rinden.
  • Un esposo sabio mantiene viva la llama. Le compra regalos. Le agradece lo que hace. La halaga delante de los demás.
  • Estos pequeños detalles no son superfluos. Son necesarios para un matrimonio feliz.

El ejemplo de Isaac:

  • Isaac era un hombre rico. Tenía la misma bendición que su padre Abraham. Tenía éxito en los negocios.
  • Pero en Génesis 26:8, lo vemos jugando con su esposa Rebeca. Un rey miró por la ventana y vio a Isaac demostrándole amor a su esposa.
  • Si un hombre ocupado y exitoso como Isaac tenía tiempo para el romance, todo esposo tiene tiempo.
  1. La advertencia que todo esposo debe escuchar

Tus oraciones pueden ser bloqueadas:

  • 1 Pedro 3:7 dice: «Esposos, vivan con sus esposas con comprensión. Honren a la esposa como la más débil y como coheredera de la gracia de la vida. Hagan esto para que nada impida que sus oraciones lleguen a Dios».
  • Esto significa que tu relación con tu esposa afecta tu relación con Dios.
  • Si tratas mal a tu esposa, Dios no escuchará tus oraciones. Él escucha las lágrimas de su hija con más fuerza que tus palabras.

¿Qué obstaculiza la oración?

  • No comprender a tu esposa. Vivir con ella sin conocer su corazón.
  • No honrarla. Tratarla como una sirvienta en lugar de una reina.
  • Sentir amargura. Guardar rencor en lugar de perdonar.
  1. La recompensa de amar bien a tu esposa

Ella te apoyará:

  • Cuando una esposa es feliz, se convierte en el mayor apoyo de su esposo.
    Lo impulsará a alcanzar sus metas. Lo animará cuando esté desanimado.
  • Una esposa feliz es un regalo que perdura.

Dios te favorecerá:

  • Cuando cuidas de la hija de Dios, Dios cuida de ti.
  • Tu hogar será pacífico. Tu vida será bendecida.

Cómo amar a tu esposa como Dios quiere

Revisa tu amor:

Pregúntale a tu esposa con sinceridad: «¿Te hago sentir amada? ¿Te dedico suficiente tiempo? ¿Te digo palabras amables?». Escucha su respuesta. No discutas.

Reaviva el romance:

Si dejaste de intentarlo, vuelve a intentarlo hoy. Planea una cita. Cómprale un pequeño regalo. Escribe una nota. Haz lo que hacías cuando intentabas conquistarla.

Atiende sus necesidades:

Presta atención a lo que necesita. ¿Necesita descansar? ¿Necesita hablar? ¿Necesita intimidad? Satisface sus necesidades con alegría.

Detén el resentimiento antes de que crezca:

Cuando te sientas enojado, lidia con ello rápidamente. Habla sobre ello. Perdona. No dejes que el sol se ponga sobre tu enojo (Efesios 4:26). El resentimiento crece en la oscuridad.

Ora con ella:

Orar juntos los une. También evita que sus oraciones se bloqueen. Cuando oras con tu esposa, están juntos ante Dios.

Advertencia: No la des por sentada.

Proveer no es suficiente:

Algunos hombres dicen: «Trabajo duro y le doy dinero. Eso debería ser suficiente». Pero el dinero no es amor. Una casa no es un hogar.

Tu esposa te necesita, no solo tu sueldo.

El resentimiento es veneno:

Las pequeñas heridas, si no se las entregamos a Dios, se convertirán en gran ira. Esa ira destruirá todo lo que has construido. Protege tu corazón.

Conclusión: Ámala y tus oraciones serán escuchadas.

Ora así:
“Señor Jesús, Tú amaste a la iglesia y te entregaste por ella. Ayúdame a amar a mi esposa de la misma manera. Perdóname por las veces que he sido descuidado con su corazón. Perdóname por las veces que la di por sentada. Hoy elijo amarla de nuevo. Ayúdame a prestarle atención, a demostrarle afecto y a mantener viva la chispa del romance. Que mis oraciones nunca se vean obstaculizadas por cómo la trato. Fortalece y llena de felicidad nuestro matrimonio. En el nombre de Jesús, Amén.”

Cosas que hacer:

  1. Plan de amor de 30 días: Durante 30 días, haz algo especial por tu esposa cada día. Puede ser algo pequeño: una palabra amable, un pequeño regalo, un abrazo, un agradecimiento. Al final de los 30 días, pregúntale si se siente más amada.
  2. Hablen cada semana: Dediquen tiempo cada semana a hablar con su esposa. Sin teléfonos. Sin televisión. Simplemente hablen de su matrimonio, sus problemas y sus sueños.
  3. Examinen su corazón: Pídanle a Dios que les muestre cualquier amargura que se esconda en su corazón. Confiésenla. Déjenla ir. Perdonen a su esposa si es necesario.
  4. Oren juntos: Comiencen a orar con su esposa todos los días. Incluso cinco minutos pueden transformar su matrimonio.

Recuerden: Su esposa no es su sirvienta. Es hija de Dios y su compañera en la gracia. Ámenla bien y Dios escuchará sus oraciones. Ámenla mal y sus oraciones serán en vano.

«El que halla esposa halla el bien, y alcanza el favor del Señor» (Proverbios 18:22). La encontraron. Ahora, cuídenla con amor y que el favor siga fluyendo.

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Amén