ABRE TU CORAZÓN A ÉL

MEMORIZA: «Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido.(A) He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.» 2 CORINTIOS 6:2

LEE: APOCALIPSIS 3:20 – 22

20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

BIBLIA EN UN AÑO: NÚMEROS 3 – 4

MENSAJE

Santiago 4:7 dice claramente que debes someterte a Dios y luego resistir al diablo, y él huirá de ti. El diablo no puede huir de ti si no te has sometido totalmente a Dios. Si aún no has nacido de nuevo, Jesucristo, la Luz, quiere entrar en tu vida. Quiere darte un nuevo comienzo, pero no entrará a la fuerza en tu corazón a menos que le abras la puerta voluntariamente.

En la lectura bíblica de hoy, dijo que Él está llamando a la puerta de tu corazón, y si le abres, Él entrará. Si Él sigue llamando al corazón de una persona y esta se niega a abrir, llegará el día en que será demasiado tarde para que vuelva a abrirle su corazón.

Ese día, el corazón de esa persona dejará de latir, y si Jesús no está ya en él para entonces, por mucho que suplique, esa persona se encontrará en el infierno, donde habrá llanto y crujir de dientes. Por eso te pido que le abras tu corazón ahora si aún no lo has hecho.

Muchas personas afirman haber aceptado a Jesús como su Señor y Salvador, pero no se han sometido verdaderamente a Él, ya que ciertos aspectos de su vida aún están regidos por la carne.

Muchas de estas personas asisten a la iglesia, mientras que algunas incluso son obreros y ministros, pero en realidad no son diferentes de las personas del mundo. Cuando una persona se somete verdaderamente al Señorío de Jesús, Él se convierte en la autoridad suprema sobre su vida. Lo que Él dice es lo que esa persona debe hacer.

Jesús es la Luz, y es el único que puede expulsar la oscuridad de la vida de una persona. La oscuridad sin duda reinará en la vida de quienes no le han abierto el corazón a Jesús, incluso si dicen ser cristianos. Cuando la oscuridad reina en la vida de una persona, el fracaso, la derrota, la tristeza, el retroceso y toda la maldad la llenarán. ¿Puedes decir realmente que Jesús, la Luz, tiene el control total de tu vida? Amado, si aún no te has sometido verdaderamente a Jesucristo, Él está llamando a la puerta de tu corazón.

Ábrele tu corazón hoy y te dará una gloriosa esperanza para el futuro (1 Pedro 1:3-5).

REFLEXIÓN:
¿Te has abierto verdaderamente a Jesucristo y Él tiene el control total de tu vida?

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MEMORIZAR: 2 Corintios 6:2
“(Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí, ahora es el tiempo aceptable; he aquí, ahora es el día de salvación.)”
Este versículo subraya la urgencia crucial del mensaje devocional. La salvación no es un acontecimiento lejano; es una oportunidad presente. “Ahora” es el momento señalado por Dios para responder. Demorar es arriesgarse a pasar del “tiempo aceptable” a un tiempo de trágico rechazo. El llamado a abrir tu corazón es un asunto de consecuencias eternas, y su plazo es inmediato.

LECTURA BÍBLICA: Apocalipsis 3:20-22
Este pasaje presenta la súplica misericordiosa pero solemne de Cristo. Él está a la puerta del corazón humano, un lugar de intimidad y control. Llama con persistencia, pero no fuerza la entrada. La promesa es gloriosa: comunión, autoridad compartida y victoria. Sin embargo, la iniciativa recae enteramente en el individuo: «Si alguno oye mi voz y abre la puerta». El trono se promete solo a quien primero le ceda a Cristo el trono de su corazón.

La secuencia innegociable para la victoria

El Pastor Adeboye comienza fundamentando el mensaje en la inmutable ley espiritual de Santiago 4:7: «Sométanse… y luego resistan». Esta orden es absoluta.

  • No puedes resistir a un diablo al que todavía obedeces. Cualquier intento de guerra espiritual sin una sumisión total previa a Dios es un ejercicio inútil y terminará en derrota. La verdadera liberación duradera de la oscuridad (fracaso, tristeza, retroceso) no comienza con una orden gritada al diablo, sino con una rodilla doblada ante Jesús.

El llamado de la gracia y la fecha límite eterna

El núcleo del mensaje es una exposición de Apocalipsis 3:20, enmarcada como una cuestión de vida o muerte.

  1. La invitación actual: Jesús está llamando ahora mismo. Su deseo es entrar, traer luz y dar un “nuevo comienzo” (2 Corintios 5:17). Esta es la esencia de “nacer de nuevo”: no una reforma religiosa, sino una nueva creación iniciada por su presencia interior.
  2. La Puerta Voluntaria: Él no se “forzará”. Dios creó a la humanidad con libre albedrío y lo honra, incluso a costa de la Cruz. La salvación debe recibirse personal y voluntariamente.
  3. La Advertencia Aleccionadora: El llamado no es eterno. Daddy Adeboye ofrece la advertencia urgente y amorosa de un pastor: “Llegará el día en que será demasiado tarde”. Ese día es el fin de la vida terrenal. La imagen del corazón que deja de latir es un duro recordatorio de la mortalidad. Un corazón cerrado a Cristo en vida estará cerrado al cielo en la muerte, lo que resulta en la separación eterna de Dios (“infierno… llanto y crujir de dientes”). Por eso el llamado es a actuar “ahora”.

La ilusión de sumisión vs. la realidad del señorío

Se establece una distinción crucial entre el cristianismo cultural y la verdadera conversión.

  • La afirmación sin sumisión: Muchos afirman que Jesús es “Señor y Salvador”, pero viven con aspectos de su vida —finanzas, relaciones, hábitos secretos, ambiciones— “ordenados por la carne”. Pueden ser activos en la iglesia, incluso en el ministerio, pero permanecen indistinguibles del mundo en sus valores y decisiones fundamentales. Este es un estado de profundo autoengaño.
  • La prueba de la verdadera sumisión: Cuando Jesús es verdaderamente Señor, “se convierte en la autoridad suprema”. Su Palabra es la orden final. Su voluntad es la única agenda. Esto no es perfección, sino una orientación firme del corazón donde la rendición es la respuesta predeterminada.

Luz vs. Oscuridad: La pregunta del control definitivo

La metáfora es clara y binaria:

  • Jesús = Luz. Donde Él mora, ilumina la verdad, expone el pecado, guía los caminos y produce el fruto de la justicia.
  • Rechazo de Jesús = Oscuridad. Donde Él está ausente, reinan las tinieblas. Estas tinieblas no son mera ignorancia; son una fuerza activa que se manifiesta como fracaso, derrota, tristeza, retroceso y toda maldad.

Se plantea la pregunta clave: «¿Puedes afirmar verdaderamente que Jesús, la Luz, tiene el control total de tu vida?». Esta autoevaluación es la más importante que uno puede realizar. Transforma el mensaje de un llamado general al altar a un examen espiritual personal.

La Alternativa Gloriosa: Un Corazón Abierto Hoy

El llamado final es tanto una advertencia como una magnífica promesa. Para quien responde hoy, en este «tiempo aceptado», el resultado no es solo escapar del infierno, sino recibir una «gloriosa esperanza para el futuro» (1 Pedro 1:3-5). Esta es una esperanza viva, una herencia incorruptible y la protección divina para la salvación lista para ser revelada.

Cómo Responder: Abriendo la Puerta

Este no es un proceso pasivo. Abrir el corazón significa:

  1. Reconocer tu estado: Admite que has estado viviendo con la puerta cerrada, en control de tu propia vida, lo que ha resultado en zonas de oscuridad.
  2. Expresar arrepentimiento: Aléjate del autogobierno y del pecado (lo que “manda tu carne”).
  3. Expresar tu entrega: Invita verbal y sinceramente a Jesucristo a entrar en tu vida. Reconoce su muerte por tus pecados y su resurrección por tu vida. Entrégale el trono de tu corazón a Él como tu Autoridad Suprema, tu Señor.
  4. Vivir bajo una nueva administración: Comienza a practicar diariamente buscar su voluntad en su Palabra y obedecer sus indicaciones. Esta es la evidencia de que la puerta realmente se ha abierto desde dentro.

Oración Final de Respuesta:
“Señor Jesús, te oigo llamar a la puerta de mi corazón. Confieso que te he mantenido fuera. Reconozco mi necesidad de tu luz. Me arrepiento de mi egoísmo y de mi pecado. Ahora mismo, te abro la puerta de mi corazón y de mi vida por completo. Entra, Señor Jesús. Sé mi Salvador y mi Señor Supremo. Toma el control total. Lléname de tu luz y dame la gloriosa esperanza que solo tú puedes dar. Me entrego a ti ahora. Gracias por escucharme y entrar. En tu nombre, oro, amén.”

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Amén