COMO EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS (2)

Memoriza: «así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.» Romanos 12:5

Lee: 1 Corintios 12:18 – 27

18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

BIBLIA EN UN AÑO: 2 Samuel 4 – 7

MENSAJE

Empecé esta serie ayer, hablando sobre el impacto del día de Pentecostés y como los Cristianos deben de estar centrados y separados del mundo, para experimentar ese avivamiento de nuevo. Otra cosa que debemos destacar es que, en el día de Pentecostés, los discípulos estaban unidos en un mismo sentir. Si queremos ver el poder del Espíritu Santo en acción, debe de haber amor y unidad en el Cuerpo de Cristo, sin importar las denominaciones.

Salmos 133:1 – 3 dice que Dios envía una bendición. cuando la gente está unidad. No dice que Dios da una bendición; dice que Él envía una bendición. En toras palabras, Él dice, «Bendición, debes de manifestarte» Cuando hay un amor verdadero y unidad entre los miembros de la iglesia o comunidad, no hay duda alguna de que cada miembro de esa comunidad será bendecido.

El poder de Dios no se manifestará en una iglesia o familia dividida. La unidad atrae la presencia de Dios, así como el azúcar atrae a las hormigas. De la misma forma, si una iglesia está llena de luchas, celos y todo tipo de obras de la carne, el poder de Dios estará muy lejos de esa iglesia. Pablo reprendió a la iglesia de Corintio por tener facciones. Mientras algunos decían que eran de Pablo, otros decían ser de Apolos (1 Corintios 3:4). Pablo les llamó carnales por no estar unidos. El Cuerpo de Cristo es uno, y si queremos experimentar el poder de Dios y Su presencia, como en el día de Pentecostés, debemos de dejar a un lado nuestras pequeñas diferencias, y centrarnos en Aquel cuyo nombre proclamamos – Jesucristo. No podemos atacarnos los unos a los otros y esperar que Dios habite en medio de nosotros.

«Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.» – Gálatas 5:15

En el versículo anterior, vemos que cuando vivimos en desunión, nos consumimos los unos a los otros. Muchos creyentes han hecho daño a otros miembros del Cuerpo de Cristo con sus palabras y acciones. Debemos de dejar esto y vivir en amor y unidad, para que la presencia de Dios y Su poder, se manifiesten verdaderamente en medio nuestro.

Amarnos los unos a los otros, y estar unidos, es una forma segura de mostrar al mundo que realmente somos discípulos de Jesús (Juan 13:35). No debemos provocar que los no creyentes rechacen el evangelio porque no pueden ver amor entre nosotros como Cristianos.

El Cuerpo de Cristo debe de estar unido. Los chismes, hablar mal los unos de los otros, y la. competición insana entre denominaciones debe de parar, siqueremos experimentar un verdadero avivamiento a través del Espíritu Santo.

LLAMADA A LA ACCIÓN: Padre, por favor, ayúdame a amar a otros como a mi mismo y que haya unidad entre los Cristianos.

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Amén