Memoriza: «Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.» 2 Timoteo 2:20
Lee: Ezra 1:1 – 11
El decreto de Ciro
1 En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo:
2 Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. 3 Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén. 4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.
El regreso a Jerusalén
5 Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén. 6 Y todos los que estaban en sus alrededores les ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, además de todo lo que se ofreció voluntariamente. 7 Y el rey Ciro sacó los utensilios de la casa de Jehová, que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén, y los había puesto en la casa de sus dioses. 8 Los sacó, pues, Ciro rey de Persia, por mano de Mitrídates tesorero, el cual los dio por cuenta a Sesbasar príncipe de Judá. 9 Y esta es la cuenta de ellos: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, 10 treinta tazas de oro, otras cuatrocientas diez tazas de plata, y otros mil utensilios. 11 Todos los utensilios de oro y de plata eran cinco mil cuatrocientos. Todos los hizo llevar Sesbasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusalén.
BIBLIA EN UN AÑO: 1 Samuel 28 – 31
MENSAJE
El versículo a memorizar de hoy nos dice que hay vasijas para honra y vasijas para deshonra, en la casa de un hombre grande. Dios siempre encontrará algo con lo que usar a la gente; Él usará a Sus hijos como vasijas para honra, mientras que aquellos que se niegan a vivir una vida de santidad serán usados como vasijas de deshonra.
Un día, mientras que estaba conduciendo hacia la iglesia para ministrar a algunos enfermos, me quedé atrapado en un tráfico terrible. Después de un rato, me di cuanta de un lado de la carretera que estaba libre de tráfico, y moví mi coche hacia allí. Yo no sabía que había una regla para que los vehículos solo condujeran en ese lado de la carretera después de las 10 de la mañana, y por eso ese lado de la carretera estaba libre. Algunos policías pararon mi coche y dijeron: «¿No sabes que solo puedes pasar por aquí a partir de las 10 de la mañana?» Les dije que no lo sabía y que lo sentía mucho. Les expliqué soy pastor, y que iba apresurado para ir a orar por los enfermos. Ello dieron, «bueno, sabes lo que tienes que hacer» Sabía que ellos estaban esperando un soborno, pero como hijo de Dios, no podía hacerlo. Así que ellos dijeron, «Esperarás aquí hasta las 10 de la mañana, después te dejaremos marchar». Mientras esperaba, algunos chicos de la calle que estaban a cierta distancia me reconocieron, y uno de ellos dijo, «Ese es el pastor Adeboye, parece que la policía le está molestando, vamos a ayudarle» Cuando los policías vieron que se acercaban, se apresuraron en irse y me dejaron ahí. En esa situación, Dios usó a esos chicos de la calle para amenazar a los policías para que me dejaran marchar.
Cuando Dios quería liberar a Su pueblo de Babilonia, Él usó a Ciro, un gobernador no creyente. Mucho antes de su nacimiento, Isaías había profetizado sobre él, y el papel que él jugaría en la liberación del pueblo de Dios (Isaías 44:28, Isaías 45:1 – 5). Dios puede usar a los no creyentes a Su voluntad; sin embargo, esos no creyentes seguirán acabando en el infierno, si no entregan su vida a Cristo, pues todos los pecados acabarán en el infierno.
« El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.» – Juan 3:18
Entrega tu vida a Cristo si aún no has nacido de nuevo, y empieza a vivir una vida de santidad, para que Dios pueda usarte como vasija de honra, y no de deshonra.
PUNTO CLAVE: Dios siempre usará a la gente a Su voluntad. Sin embargo, ellos pueden elegir si ser vasijas para honra o para deshonra.
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Amén