Memoriza: «Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias» Salmos 103:3
Lee: Lucas 4:37 – 40
37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.
Jesús sana a la suegra de Pedro
38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella. 39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.
Muchos sanados al ponerse el sol
40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
BIBLIA EN UN AÑO:1 Samuel 13 – 14
MENSAJE
Dios es el Gran Médico. En Éxodo 15:26, Él dijo: «…porque yo soy Jehová tu sanador» La Biblia dice que Él envió Su palabra y les sanó (Salmos 107:20). Él es el Dios de toda carne, y nada es demasiado difícil para Él (Jeremías 32:27). Algunas enfermedades han sido declaradas incurables, pero para Dios, no hay enfermedad incurable. Incluso si una parte dañada del cuero es irreparable, Él puede reemplazarla. Mientras que los médicos terrenales se transfieren los casos los unos a los otros, cuando no pueden manejarlos, el Gran Médico nunca transfiere un caso – Él es el especialista en todas las ramas de la medicina.
Hace años, un jefe adinerado, que se había quedado paralítico de cintura para abajo, fue llevado al mejor hospital de Londres. Después de intentarlo todo sin conseguir resultados, los doctores se rindieron. Para probar que este caso no tenía esperanzas, el jefe de cirugía introdujo un aguja muy larga dentro del muslo del jefe, y cuando éste no sintió ningún dolor, le dijo, «Vete a casa y deja de gastar tu dinero, nunca volverás a caminar» El jefe fue llevado de vuelta a casa, y una joven, que era miembro de la Iglesia Cristiana Redimida de Dios, le dijo, «Si puedes ir a ver a mi pastor General volverás a andar» El jefe fue llevado a la Ciudad de Redención, y como era muy alto, seis hombres fornidos tuvieron que cargar con él a mi salón. Le dije que mi Dios podía cambiar los reportes médicos, y que si él entregaba su vida a Jesús, las cosas cambiarían. Él entregó su vida a Jesús, oramos y volvió caminando hacia su coche. Aquello que un médico especialista de renombre había concluido como imposible, mi Dios lo hizo en unos pocos segundos.
He visto a Dios cambiar una situación sin esperanzas, en un gran testimonio. Le he visto entrar en una habitación llena de tristeza como resultado de la muerte de un ser querido, y convertirla en un lugar de gozo y risas. Le he visto hacer lo imposible, y tu caso no será diferente, simplemente cree en Él porque todo es posible, para aquel que cree (Marcos 9:23). Él cambió los doce años de la mujer con el problema de. flujo de sangre en un segundo (Lucas 8:44). No le costó horas resucitar, el cuerpo de Lázaro que llevaba sin vida cuatro días (Juan 11:43 – 44). El hombre del estanque de Betesta con una enfermedad que había tenido durante 38 años, recibió sanidad al instante (Juan 5:1 – 9). Si tienes una enfermedad o dolencia en tu cuerpo, oro para que el Gran Médico venga y cambie las cosas de inmediato, en el nombre de Jesús.
PUNTO CLAVE: No hay situación sin esperanza con el Gran Médico.
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Amén