Devocional Cielos Abiertos

EL PECADO DE LA INGRATITUD

Memoriza: Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”Romanos 1:21

Lee: Números 11:1 – 20

Jehová envía codornices

11 Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento. Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió. Y llamó a aquel lugar Tabera,[a] porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.

Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.

Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio. El pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo. Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él.

10 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés. 11 Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? 12 ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres? 13 ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos. 14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. 15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

16 Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. 17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. 18 Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. 19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, 20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?

BIBLIA EN UN AÑO: Romanos 16 – 1 Corintios 3

MENSAJE

La ingratitud es un pecado, y muchas personas, incluidos los hijos de Dios, son culpables de ello. La ingratitud fue la causa del pecado original en el jardín del Edén. Antes de que Dios creara el hombre, Él plantó un jardín y puso todo ahi. El hombre simplemente se despertó y encontró abundancia por todos lados. Dios le dijo “Todo lo que ves aquí es tuyo; solo hay un árbol que no quiero que toques, ese es el árbol del conocimiento del bien y del mal.” El tentador entonces, vino y resumiendo le dijo a la mujer, “Olvida todas las cosas que Dios te ha dado, simplemente céntrate en esa cosa que no puedes tener. No seas agradecido por el resto”, Ella le obedeció, comió la fruta del árbol prohibido y le dio un poco a su marido quien también comió. Esto hizo que Dios les enviara fuera del jardín y tuvieron que empezar a labrar para sembrar su propia comida después de todo (Génesis 3). La ingratitud de ellos les llevó a perder todo lo que Dios había provisto para ellos en el Edén.

Es peligroso no ser agradecido a Dios por todo lo que Él ha hecho por ti porque Él realmente es digno de ser alabado, más que nadie o nada mas. Es un acto de ingratitud el centrarse solo en lo que no tienes aún e ignorar todos los beneficios con los que el Señor nos ha bendecido.

Había un hombre muy rico que también era una gran celebridad. Desafortunadamente, él tuvo un ataque al corazón – el tipo de ataque que deja a una persona sin voz. Él fue atendido en el mejor hospital de Londres y dio la casualidad de que estaba visitando la ciudad en esa misma época. Teníamos un amigo en común que me pidió que fuera a orar por el hombre. Cuando llegué al hospital, él estaba sentado en la cama con su esposa a su lado, pero entonces ella se fue por un momento. Cuando acabé de orar por él, él trató de pasarnos un mensaje gesticulando. Nos costó como unos treinta minutos entender que todo lo que estaba tratando de decirnos era que su esposa regresaría pronto.

Ahora, examínate a ti mismo. No necesitas treinta minutos para decir una simple frase. Puedes hablar, puedes gritar, incluso puedes cantar. ¿Por qué no le das gracias a Dios por los dones y beneficios que Él te ha dado mientras confías en Él para proveer aquellas otras cosas que aún no has recibido? Al leer nuestra lectura Bíblica de hoy, la ingratitud puede llevarnos a la destrucción; es un pecado. Se agradecido por lo que tienes.

PUNTO DE ORACIÓN: Padre, perdóname por ser desagradecido todo este tiempo; por favor ten misericordia de mi. Ahora ve y dale gracias por todo lo que Él te ha dado.