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CUIDADO CON LA CODICIA

Memoriza: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;” Hebreos 13:5

Lee: 1 Corintios 6:9 – 10

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

BIBLIA EN UN AÑO: Hechos 21 – 22

MENSAJE

La codicia es cuando deseas tanto tener riquezas o posesiones materiales que estás dispuesto a hacer cualquier cosa, incluso cometer pecado, para conseguirlo. En colosenses 3:5, la Biblia llama a la codicia idolatría:

 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;”

En otras palabras, la persona codiciosa no es un hijo de Dios, sino un adorador de ídolos.

Hay muchas personas en la Biblia a quienes les arruinó la codicia. Lot, por ejemplo, fue un hombre que elegido por Abraham. Él se hizo rico gracias a su asociación con Abraham. Cuando su riqueza creció y había discusiones entre sus sirvientes y los de Abraham, el problema reveló lo que siempre había estado dentro de Lot: un corazón codicioso.

“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.” – Génesis 13:10

Normalmente, cuando Abraham le pidió a Lot que eligiera hacia donde quería ir, él debió de haber dicho, “No, tio. Tu elige hacia donde quieres ir y yo iré por el otro lado”. Al final del día, es la codicia la que le dio problemas, porque él perdió todo lo que se había apropiado, incluso lo que había ganado en Sodoma. Él también perdió a su mujer

La codicia es tan terrible que puede destruir a una persona por completo. Examínate para saber si estás teniendo una ambición desordenada por ser rico. Mata esa ambición y mira hacia Dios, confiando en Él para que te haga rico a Su manera. Solo las bendiciones de Dios te harán rico sin añadir tristeza a tu vida (Proverbios 10:22).

REFLEXIÓN: ¿Hay algún signo de codicia en tu vida? Si lo hay, ora a Dios para que lo quite, en el nombre de Jesús.