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CONMOVIENDO A DIOS

Memoriza: “Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.” Mateo 8:3

Lee: Marcos 5:25 – 34

25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, 26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, 27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. 28 Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. 29 Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. 30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32 Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. 34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

BIBLIA EN UN AÑO: Juan 16 – 17

MENSAJE

Si Dios te toca, tu vida nunca será la misma. El problema ahora es que Dios tiene millones de hijos; ¿cómo estás seguro de que Él te elegirá y te tocará a ti en particular? Bien, tanto si Dios te toca, como si tú tocas a Dios, el resultado es el mismo. Si un cable de electricidad se cae sobre una persona y alguien o alguien por error lo toca, el resultado es el mismo. Dios es Fuego Consumidor (Hebreos 12:29). Si Él te toca o tú le tocas a Él, el resultado es el mismo. En la lectura Bíblica de hoy, la mujer con el flujo de sangre simplemente tocó la punta del manto de Jesús y el señor dijo que se había desprendido poder de Él.

¿Cómo tocas a Dios? Puedes tocar a Dios por fe. En Mateo 8:5 – 13, la Biblia nos cuenta la historia del centurión que fue a Jesús diciendo que necesitaba que su sirviente se sanara. Jesús dijo que Él iría a sanarle, pero el centurión dijo que Él solo tenía que declarar la palabra y él sabía que su sirviente se sanaría. La fe del hombre tocó a Jesús. Jesucristo dijo, “Nunca he visto este tipo de fe antes en Israel”.

Hace algún tiempo, recibí una carta de alguien que decía, “Tengo una serie de problemas, no te pido que vengas a orar por mi, no estoy pidiendo una reunión; sé que si tú simplemente lees esta carta, conseguiré mis milagros” Leí la carta y le dije al Señor: “Dios Todopoderoso, Tú tienes que honrar este fe”. Dos semanas después recibí otra carta de la misma persona diciendo, “Sé que leíste mi carta porque Dios lo ha hecho. “

¿Cuán fuerte es tu fe? ¿Puede tu fe tocar a Dios? Si tu fe no es lo suficientemente fuerte como para tocar al Señor, entonces necesitas estudiar y escuchar la palabra de Dios más a menudo. Romanos 10:17 dice;

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Simplemente sigue consumiendo la palabra, ya sea a través de la Biblia, libros, sermones o hombres vy mujeres verdaderamente de Dios y tú verás. tu fe crecer tanto que tocará a Dios y lo imposible se volverá posible en tu vida.

PUNTO DE ORACIÓN: Padre, ayuda a mi fe a crecer tanto que yo pueda tocarte, en el nombre de Jesús.