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VIVIENDO EN GLORIA III

Memoriza: “Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.” Job 14:7

Lee: Lucas 7: 36 – 48

Jesús en el hogar de Simón el fariseo

36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. 41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? 43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45 No me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con perfume mis pies. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

BIBLIA EN UN AÑO: Levítico 19 – 21

MENSAJE

Desde el tiempo de la creación hasta ahora, el pecado o la desobediencia a Dios ha sido la mayor equivocación que el hombre ha hecho. A Dios le disgustan todos los pecados, no importa como los categoricemos. Cometer pecado de vez en cuando, ya es suficientemente malo, aún somos ignorantes de nuestro pecados. Sin embargo, aún es peor cuando el pecar se convierte en un estilo de vida. La Biblia se refiere a esas personas que viven así como a “pecadores obstinados, reprobados, impenitentes, reincidentes o hijos de perdición”. Vivir en pecado es tan abominable para Dios que el pecado acarrea el último castigo. Por eso Romanos 6:23 dice,  Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

No hay nada glorioso en vivir una vida de pecado. Los siguientes pasajes Bíblicos hablan mucho sobre el odio de Dios hacia el pecado. Salmos 104:35 “Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser…” Isaías 3:11 también dice  ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.” Eclesiastés 8:13 “y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.” Finalmente, Oseas 4:7 también dice, “Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta.

El punto de vista de Dios sobre el pecado y su juicio en contra de los pecadores se revela claramente en los pasajes Bíblicos mencionados. Por lo tanto. el separarse de Dios, que es muerte espiritual, el fin de la vida que es la muerte física, la condenación a la eternidad en el infierno que es la segunda muerte, y otras consecuencias terribles, le esperan a todo aquel que está viviendo en pecado en este mundo. Yo por lo tanto te suplico que vengas a Jesús hoy y seas convertido, para que puedas recibir ayuda para dejar de vivir un estilo de vida pecaminoso.

En la lectura Bíblica de hoy, la mujer parecía saber que acercarse a Jesús transformaría su vida positivamente. Ella era inquebrantable en su búsqueda del Salvador, y a cambio de sus semillas de amor, ella cosechó misericordia y perdón. Cualquier que venga a Jesús no será defraudado. Ven a Jesús hoy.

PUNTO DE ORACIÓN: Padre, por favor, libérame por  completo del pecado por Tu gracia y misericordia, en el nombre de Jesús.