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LA TRISTEZA IMPÍA CONDUCE A LA CONDENACIÓN

Memoriza:“El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.” Proverbios 17:22

Lee: Mateo 27:3 – 8

Muerte de Judas

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,

diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? !!Allá tú!

Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.

Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.

Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre.

BIBLIA EN UN AÑO: 2 Crónicas 21 – 26

MENSAJE

El tipo de tristeza que Judas Iscariote experimentó es indeseable. Oro para que tú no experimentes ese tipo de dolor en tu vida, en el nombre de Jesús. La tristeza de Pedro es vista como piadosa porque le condujo al arrepentimiento, mientras que la de Judas Iscariote es impía porque le condujo a la muerte (2 Corintios 7:10). Cuando una persona piensa que puede ser más lista que el Señor, el resultado es tristeza impía. Lo que le hace pensar al hombre que puede ser más listo que Dios es la codicia y las tendencias materialistas. 1 Timoteo 6:6 – 8 dice;

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto."

Judas Iscariote obviamente dejó que la codicia se estableciera y creciera en su corazón. Está registrado en Juan 12:6 que él había estado robando del dinero que Dios le pidió que guardara. La codicia entonces creció hasta el punto en el que él vendió al Señor Jesucristo por treinta piezas de plata. Él probablemente imaginó que podría estafar a los líderes judíos. Judas probablemente esperaba que Jesús pudiera no ser arrestado porque le había visto escapar de las manos de los judíos en otras ocasiones (Lucas 4:28 – 30).

Judas sin embargo, conoció la importancia de lo que había hecho cuando se dio cuenta de que Jesús se había entregado para ser arrestado y fue condenado. Esto le produjo mucha tristeza a Judas. Mateo 27:3,5 dice;

"Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó."

Este tipo de tristeza sin embargo, es impía porque condujo a la desesperación, la frustración, el reproche y finalmente el suicidio.

Algunos Cristianos hoy en día exhiben tristeza impía – no por haber cometido pecado, sino porque ha sido descubiertos cometiéndolo. Este tipo de tristeza no conduce al verdadero arrepentimiento, sino que se seca en los huesos como leímos en nuestro versículo a memorizar de hoy.

Que este nunca sea tu caso, en el poderoso nombre de Jesús.

PUNTO DE ORACIÓN: Padre, por favor, no permites que la lujuria de los ojos, la lujuria de la carne y la vanagloria me hundan en la tristeza impía, en el nombre de Jesús.