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EL GRAN TRANSFORMADOR

Memoriza: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18

Lee: 1 Corintios 6:9 – 11

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

BIBLIA EN UN AÑO: Proverbios 30 – 31

MENSAJE

En la lectura Bíblica de hoy, vemos cosas terribles que el hombre hace en la tierra. Sin embargo, ser nacido de nuevo de agua y del Espíritu trae un cambio, esto es, una transformación divina (Juan 3:3). Juan el Amado dijo algo muy profundo sobre este nacimiento espiritual:

"Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad." - 1 Juan 5:6

El misterio del nuevo nacimiento no puede ser entendido sino es a través del Espíritu de Dios. En la misma epístola de Juan leemos:

“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 1 Juan 3:8 – 9

Hay dos pasos principales por medios de los cuales podemos experimentar esta transformación divina: arrepentimiento genuino cuando una persona voluntariamente somete su voluntad al Señor, y el poder en la sangre de Jesucristo – siendo santificado por el poder en la sangre del nuevo pacto que es mucho más superior que la sangre de animales.

"porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados." Hebreos 10:4

Por lo tanto, para una transformación divina, Jesucristo es la respuesta.

Todo hijo de Dios que ha nacido de nuevo, debe pasar por el proceso de cambio y ser transformado, no importa lo moralmente correcta que haya podido ser esa persona antes de su salvación. Ese corazón, hasta ahora ha sido enseñado a ver las coas en la manera del mundo, por lo que debe ser renovada y guiada para de ahora en adelante, ver las cosas espiritualmente, en línea con la voluntad de Dios. Romanos 12:2 dice “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Que el Señor – el Gran Transformador, empieza el cambio que sea necesario en tu vida hoy, en el nombre de Jesús.

REFLEXIÓN: Padre, por favor, límpiame de toda impureza y transforma mi vida, para que pueda reflejar Tu imagen, en el poderoso nombre de Jesús.