MEMORIZA: Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. – Santiago 5:16
LEE: Daniel 9:1-3
1 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos,
2 en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.
3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
BIBLIA EN UN AÑO: Deuteronomio 2-4
MENSAJE
La oración es poderosa; cuando oras con intención y propósito, vivirás experiencias que transformarán tu vida. En la lectura bíblica de hoy, Daniel buscó a Dios con ayuno, cilicio y ceniza para demostrar que anhelaba una intervención divina. Orar con intención significa involucrar todo tu corazón en la conversación con Dios. Implica ser específico acerca de tus necesidades y confiar en Él para recibir respuestas.
Muchas personas usan vanas repeticiones al orar; sin embargo, la oración intencional requiere peticiones claras y llenas de fe (Marcos 11:24). A Dios le importa cada detalle de tu vida, por lo que es importante que hables con Él con honestidad y valentía.
Por lo general, me alegra ver a los adolescentes orar en lenguas; sin embargo, es importante señalar que las oraciones intencionales también requieren que ores con entendimiento. Es en ese proceso donde el Espíritu Santo te da claridad y te ayuda a orar más conforme a la voluntad de Dios. Querido hijo, te ruego que dediques más tiempo a estudiar tu Biblia para que puedas aprender a orar conforme a la voluntad de Dios en todo momento.
PUNTO CLAVE:
Las oraciones intencionales implican conversaciones valientes, honestas y llenas de fe con Dios.
COMPARTE EL DEVOCIONAL
Comparte el Devocional de los Cielos Abiertos, en tus redes sociales. Al hacerlo, que el Cielo honre todas tus peticiones, incluidas las que aún están pendientes, con respuestas divinas desde lo alto, en el poderoso nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Amén